sábado, 15 de marzo de 2008

M I M A D R E






M I M A D R E

Mi madre era un ser como pocos hay, siempre con su dulce sonrisa que la iluminada toda ella, ojos negros, inteligentes brillantes, cariñosa, una figura esbelta, ágil como una mariposa. Siempre trabajaba, era el lema de toda la familia.

La recuerdo en una iluminosa tarde de verano, yo fui a casa de una amiga, desde el jardín donde nos encontrábamos se podía divisar perfectamente mi casa. Mi madre salió muy gentil tal como era ella, su andar era rápido, fue caminando acera arriba. Un rayo de sol caía plenamente sobre su esbelta figura.

Mi infantil mirada se poso sobre aquella figura que era mi querida madre, y la admire, mientras en mi mente donde se guardan los bellos recuerdo quedo grabada para siempre, era como si un ángel hubiese bajado del cielo.

Ahora que ya estoy in mi plenitud de la vida, mi mente reproduce aquel instante maravilloso de una esplendida y radiante tarde de verano donde vi a mi madre, para mí la más hermosa..

A ella siempre la veías igual, no se lo que sentía en su corazón, nunca la vi triste, ni quejarse de nada, siempre estaba dispuesta a ir allí donde la necesitaban, la puerta de mi casa, siempre estaba abierta para todos…

Cuando ya adolescente y salía con mis amigos al monte, ella también venia, disfrutaba con la juventud y ellos la aceptaban como una más.

A mí, de pequeña me pico ese bichito llamado poliomielitis, tenia dos años, los médicos le recomendaron baños de mar, cerca de las olas, enterrar mis piernas en la arena y que las olas me las acariciaran. Ella con su buen humor, cada día me llevaba en bra-





zos y andando iba hasta San Adrián, donde se encontraba la playa más próxima, pero había casi una hora,( en aquellos tiempos casi nadie tenia coche).

Cuando yo he sido madre, he ido con mis hijos al mismo sitio, pero con mi seiscientos de color verde manzana. Y aún no entiendo como mi madre pudo hacer cada día aquel largo camino a pie, y con una niña en sus brazos, sin nunca quejarse…

Nunca podré agradecerle todo lo que hizo por mi, y ahora cuando veo el poco amor que algunos hijos tienen hacia sus padres, el corazón se me entristece,,,

Pero ellos dicen…Ahora son otros tiempos.

Que pena.



Mercé Cardona

15-3-2008

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