

G R A N E R A
Granera, es un pueblo pequeño cerca de Moya,”Cataluna”.
Bajando por la carretera llena de curvas serpenteadas, se encuentra para quien lo conoce, un camino estrecho hacia la izquierda, sin miedo yo baje con mi coche hasta llegar al final, y¡ O, que maravilla,! un lago grandioso se habría delante de mis admirados ojos, iba con mi esposo e hijos, sin pensarlo nos bañamos, era delicioso, soy un poco atrevida, y cruce todo el lago eso si, siguiendo a una joven que conocía el terreno, pues estaba repleto de algas que al nadar te acariciaban los pies, haciéndote cosquillas, cosa agradable cuando sabias que era.
Nos animamos, compramos una barca inflable, y cada año estas eran nuestras preciosas vacaciones, los hijos se lo pasaban bomba y yo también, fueron días maravillosos, que nunca volverán, mi esposo era de secano, y la verdad, no lo disfruto tanto como nosotros. Allí nos pasábamos el día, hasta el anochecer…
Luego descubrimos el pueblo “ GRANERA” Silencioso, lleno de una gran paz, aire puro, transparente.
Me hechiza admirar el bello paisaje que se levanta desde su mirador.
Campos sembrados, bien cuidados, bosques, pinos, abetos olivares y al fondo la cordillera de San Lorenzo de Munt, que se alza como un gran gigante arrogante y orgulloso de estar allí.
Al fondo, como si fuera una nube transparente, se puede admirar el perfil bien proyectado de las montañas de Montserrat, con sus crestas levantándose como brazos suplicantes, pidiendo ayuda para todos los seres humanos, que andan por este hermoso planeta, desorientados, sin saber lo que quieren ni donde van…
Contemplar, tan bello paisaje, sentir el aire puro que te acaricia todo tu ser, notar el profundo silencio de quietud angelical, que solo es interrumpido por el trinar de los pájaros, ver todas las casas cerradas, no percibir que haya vida humana, pues solo es discontinuo los domingos cuando llegan los veraneantes.
Para mi todo esto me llena de una placida paz y sosiego, promiscuada con una tierna sensación placentera, desearía meterlos en una botella, para que estos momentos fueran eternos…
Mas, luego llegas a la ciudad, todo barullo, aire contaminado, jóvenes que se insultan tan siquiera saben el porque, robos, gritos, malos tratos, sexualidad desorientada, maestros que no saben que hacer con los alumnos ineptos, mujeres incapaces de gritar,¡ Ya basta!...
Pero recordando los días bien merecidos que pudimos pasar, te da fuerzas para seguir adelante, y luchar para que el mundo sea un poco más feliz. Pensando en nuestros hijos y los hijos de lo demás ves que hay mucho por hacer, y no digamos los niños sin techo, explotados, e iniciados para las guerras. Bueno no quiero seguir, me pongo triste….
Mercé Cardona
11-3-2008
1 comentario:
Hoy necesitaba ver tu sonrisa.
Gracias por ofrecerla, por regalarla cada día.
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