viernes, 24 de febrero de 2017

INTENSIDAD


                                                    INTENSIDAD

 

Aparezco, vuelo, me elevo, desaparezco…y no estoy.

Nostalgia incontenible, inevitable, insuperable…

y tengo miedo.

Quiero vivir, quiero amar, quiero compartir…

pero no se.

 

Es como las hadas que han perdido los sueños de los niños,

como las sirenas que han perdido la magia del misterio,

me aplasto, contra una realidad cruda y ahogadora

que me arrastra, sin dejarme escuchar el rumor del mar.

 

No hay noche estrellada por mi oscura soledad

no hay música suave dentro de mi corazón.

Solamente un silencio, una herida, un llanto.

Sueño con la radiante faz inocente de la luna,

pero las hojas son secas y los inviernos muy largos.

 

Quisiera encontrar la paz, la Belleza, la luz

y busco la antorcha que me permita huir del duelo,

solo deseo que la lluvia bese mi alma desnuda,

que las noches sean eternamente doradas y mágicas,

que me deje sentir la vida plenamente.

 

Compartir, amar, abrir los ojos.

De mis manos no ha de nacer ninguna tempestad,

vida dulce, quiero que seas mi abrazo amoroso.

 

Quiero reír, quiero aprender, quiero respirar.

 

Buen día amistad.

Buen día belleza.

Buen día paz,

la tuya, la mía, la nuestra.

Intensidad siempre deseada…

 

 

Mercé Cardona

sábado, 11 de febrero de 2017

SAN VALENTIN

                                                          SAN VALENTIN


Estafa, solo fomentan ir de compras, hacer gastos sin sentido. No se tiene en cuenta el verdadero amor, ni se piensa en los sin techo, sin trabajo. En la gran crisis que estamos padeciendo dia tras dia, y los mandatarios se rien de nosotros, somos idiotas, callamos y nada hacemos, DESPIERTA PUEBLO…..

Merce Cardona  9-2-2017

sábado, 4 de febrero de 2017

RECUERDOS


 

 

                                                                    RECUERDO

 

Hace años tenía una tienda de productos naturales. Venía a hacer visitas, una doctora que recomendada alimentos (macrobióticas) a base de arroz integral, algas y verduras, y la verdad funcionaba.

 

Con el tiempo formamos un buen equipo, venían unos jóvenes, y les hablaban de las excelencias de la vida macrobiótica, y la verdad, la gente se encontraba mejor de sus dolencia. Jo era un ejemplo. Antes estaba gordísima y haciendo la dieta perdí 15 k. y nunca más me  he engordado, a pesar que  ahora como de todo, pero lo más sano posible.

 

Mis hijos eran pequeños, y no recuerdo como fue, organizaron un campin a un pueblo deshabitado. Creo que le llamaban “Casa Catalina”. El caso es que me anime y fuimos con mis hijos y unas ratitas con sus respectivas jaulas.

 

Nos plantaron la tienda que alquile, Eran unos jóvenes muy dinámicos y acogedores, alegres con la fuerza de la juventud. Era un pueblo encantador, delante de mí un rio con unas aguas cristalinas como jamás había visto, estaba repleto de cangrejos, peces, que se deslizaban alegres por las transparentes aguas sin que nadie les molestara. La verdad me encontré feliz, y mis hijos saltaban de alegría, “eran 15 días de libertad “para ellos y para mi….

 

Lu único que fallaba era la comida, pues cada día era lo mismo y eran 11 niños que les daban arroz integral y algas kumbu,  ellos empezaron a protestar, pues estaban hartos de comer siempre lo mismo. Se lo comente a la cocinera y a los responsables, contestación, no tenían nada más. Hable con los niños y sonriendo contestaron, ala va. Al menos pan con tomate. La petición fue denegada.

 

Hacía mucho calor, no podía dormir, procurando no hacer ruido. Salí de la tienda, el cielo estaba repleto de estrellas y un aire limpio me acaricio todo mi ser, ¡Que paz, que gozo, parecía el paraíso! Me adentre por un pequeño sendero que lindaba en una hermosa explanada. Vi luces, escuche risas y un alegre vocerío, poco a poco me fui acercando. ¡Qué sorpresa! Bajo el cielo reluciente, una mesa repleta de pan untado con tomate y aceite, trozos de jamón, chorizo y costillas a la brasa, un pote lleno de ali oli y todos los responsables del campamento, disfrutaban de aquello que según ellos estaba prohibido. Siempre he odiado las injusticias, las mentiras y los engaños, y la verdad aquello para mí era una gran INJUSTICIA, una farsa. Pensé en los niños que casi pasaban hambre y estaban hatos de arroz. No me pude resistir, me plante delante de todos, no recuerdo lo que les dije, supongo que de todos menos guapos….

 

Por la mañana todos los niños comieron pan con tomate, jamón y chorizo con gran alegría y alboroto. Por la noche, entre todos se fueron al rio con unos cubos y linternas, pescaron cangrejos y peces, y para comer hicieron una gran paella con todos los ingredientes. Me pidieron perdón por haber abusado de nosotros, que les había dado una buena lección.

 

Por la mañana organizaron una excursión todo el día, mis hijos tenían las jaulas a la sombra, pero cuando llegamos por la tarde el sol había dado la vuelta, y las ratas estaban fritas. Cuando pasaron los lloros y el disgusto, los enterraron con una ceremonia y uno dijo” hemos aprendido una lección”.

 

Mas yo pienso, que a pesar de los malos entendidos y la poca experiencia de todos, sirvió para unirnos más, y procurar ir siempre con la verdad, nunca vender a otro una cosa que tú no sigues.

 

Mis hijos, ahora ya son mujer y hombre, siempre recuerdan esos 15 días que  pasamos tan felices, en un pueblo abandonado y nadie recuerda su nombre.

 

Merce Cardona

 

3-2-2017