viernes, 28 de septiembre de 2012
LAS MUSAS
LAS MUSAS
Las musas me han abandonado,
Han desaparecido de mi lado,
No se el porque, ni que motivo
Lo ha causado.
Pero, si lo analizo encuentro el motivo
¡Han pasado tantas cosas durante
Este verano! que la verdad no puedo
Concentrarme.
Se me entumece el pensamiento,
He dejado de soñar para afrontar
La cruel realidad, este hecho que
El destino me ha proporcionado.
Dicen los entendidos, que hay seres
Que nacen estrellados, otros que se
Estrellan, más conmigo nunca lo
Han logrado.
Soy fuerte, no me dejare vencer
Por mas que el sino me persiga, tengo
Que volver a soñar, a reír, a pintar….
Ver la luna, las estrellas y el sol alumbrar.
Una fuerza misteriosa hay dentro de mi
Que jamás me abandonara, saltare obstáculos
Venceré la pesadumbre por más que el destino
Lo entorpezca, luchare, venceré, y creativa
Volveré a Ser.
Mercé Cardona
miércoles, 26 de septiembre de 2012
AMANECER
Son las 6 de la mañana, tengo la ilusión de ver nacer un nuevo día, la inmensa oscuridad cede en pocos minutos. El resplandor azulado del horizonte, rápidamente inicia el gran espectáculo. La superficie azul oscuro del mar, sobrecogido por manchas de espuma blanquecina, va encontrándose con el cielo radiante en la remota línea del horizonte y, aquí, junto a las rocas, rompen las olas espumosas lanzando al aire miles de mariposas que con la luz del sol, parecen de divinos colores.
Admirando semejante espectáculo, mi corazón danza dentro de mí. Necesitaba alocadamente salir de mi ambiente enrarecido, necesitaba huir, desaparecer unos días, evadirme de la cruel realidad, necesitaba inmensamente vivir junto al mar, reponer pilas, reconstruir mi interior desequilibrado frente a tan amargos acontecimientos….
La vida, muchas veces es cruel, nunca deja de sorprenderte, cuando menos te lo esperas, zas, vuelta ha empezar lo que uno tenia olvidado. Y que con tanta ilusión seguía adelante, pero no, todo lo pasado vuelve a renacer, no hay manera de destruir el destino, el destino cruel.
Mi mente ya cansada, por muchos veranos a cuestas, desfilaron recuerdos hermosos, con mis hijos, mi compañero, tiempos que volaron y no volverán.
Volví a la realidad, escuche el mormullo de las olas, ellas nunca cesan, siempre van y viene, y pensé, “la vida sigue” tómala como una comedia de esas que tienen un final feliz….
Mercé Cardona
AMANECER
Son las 6 de la mañana, tengo la ilusión de ver nacer un nuevo día, la inmensa oscuridad cede en pocos minutos. El resplandor azulado del horizonte, rápidamente inicia el gran espectáculo. La superficie azul oscuro del mar, sobrecogido por manchas de espuma blanquecina, va encontrándose con el cielo radiante en la remota línea del horizonte y, aquí, junto a las rocas, rompen las olas espumosas lanzando al aire miles de mariposas que con la luz del sol, parecen de divinos colores.
Admirando semejante espectáculo, mi corazón danza dentro de mí. Necesitaba alocadamente salir de mi ambiente enrarecido, necesitaba huir, desaparecer unos días, evadirme de la cruel realidad, necesitaba inmensamente vivir junto al mar, reponer pilas, reconstruir mi interior desequilibrado frente a tan amargos acontecimientos….
La vida, muchas veces es cruel, nunca deja de sorprenderte, cuando menos te lo esperas, zas, vuelta ha empezar lo que uno tenia olvidado. Y que con tanta ilusión seguía adelante, pero no, todo lo pasado vuelve a renacer, no hay manera de destruir el destino, el destino cruel.
Mi mente ya cansada, por muchos veranos a cuestas, desfilaron recuerdos hermosos, con mis hijos, mi compañero, tiempos que volaron y no volverán.
Volví a la realidad, escuche el mormullo de las olas, ellas nunca cesan, siempre van y viene, y pensé, “la vida sigue” tómala como una comedia de esas que tienen un final feliz….
Mercé Cardona
martes, 18 de septiembre de 2012
SAN CARLOS DE LA RÀPITA
El mar,¡ es tan hermoso, fascinante! Encontrarme junto a el, es parecido al cielo.
Ande con paso lento cerca de las olas, que como siempre su ir y venir me acariciaban dulcemente mis pies. Dentro de mi nació un grito de alegría, fue como una oración volando hacia el infinito, hasta encontrar a ese que llamamos Dios….
No se, me encontré sentada en un banco delante de la torreta de vigilancia, un muchacho desde lo alto observaba el mar, ese mar azul que tanto me cautiva. Si, allí estaba el con sus gafas de sol recorriendo el horizonte, observando con suma atención a los bañista, que gozaban nadando y saltando las suaves olas.
Me levante, le mire y sentí como si la brisa que soplaba suavemente nos uniera en un abrazo fraternal, una fuerza interior me obligaba a no apartar los ojos de el, su figura me resultaba familiar.
No se si fue la intensidad de mi insistente observación que volvió la cabeza, me miro a través de sus gafas negras, largo rato aguante su mirada, de pronto se levanto dejando su sitio de vigilancia. Bajo lentamente la empinada escalera, se acerco pausadamente hacia mi. No se el porque note en mi ser una corriente que recorría todo mi cuerpo. Me miro y sacándose las gafas sus hermosos ojos se encontraron con los míos,¡Dios que mirada! Que color, que dulzura y que paz provocaron dentro de mi, mi corazón se acelero como un caballo desbocado. No podía ser, delante de mi estaba mi actor preferido, el actor que en sus películas siempre representa a un ser sumamente extraordinario, bonachón, en fin un ser con mucho “ángel “su sonrisa y sus luceros son tan dulces como un panel de miel….
He saboreado todas sus películas, las cuales me llenan de paz…. Sus luceros sonreían, me cogio de la mano diciendo, quieres danzar junto a las olas. No tengas miedo, ellas son inofensivas en tu país, en ellas hay un reino secreto que solo lo pueden descifrar seres especiales como tu y yo. Suavemente me empujo hacia el mar, cogidos de la mano fuimos adentrándonos en el agua cristalina, las olas suavemente acariciaban nuestros cuerpos.
Mientras danzábamos dentro del mar, me contó que en su país las olas eran como gigantes, tenias que tener mucho valor para adéntrate entre ellas, solo lo hacían los temerarios, pero el espectáculo era digno de ver, me hablaba de “Argentina,” su país. Era la primera vez que aterrizaba en San Carlos de la Rápita, y estaba encantado de poder disfrutar y trabajar en ese idílico pueblo de Cataluña. El nunca gozaba del invierno, pues al terminar el verano, volvía a Argentina, y como es de suponer otra vez verano. ¡Que delicia dije ami me encanta el verano, muy sencillo, vente conmigo….
Lo mire, y algo me atravesó por dentro.
¡Fue un sueño! ¡Fue realidad!
NO LO SE
Mercé Cardona
5-8-2012
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