LA LUNA
Hace frió, un frió glacial, más a pesar de todo salí a la terraza. La
luna de aquella noche de febrero, semejaba un disco de plata bruñida, colgada
de de una capsula de crista azul oscuro, el cielo se ensanchaba y se elevaba
por la virtud de la serenidad y transparencia casi boreales de la atmósfera. La
noche se esfumaba, empezó a caer una enorme helada al apuntar el alba, parecía que
se cruzaban millares de agujas, que apretaban la carne y reencontraba el calor
en el corazón.
Pase mucho frio, pero fue gratificante de ver.
Para mí, las montañas son como un Dios. Pienso en su paciencia, miles
de años inmóviles en perfecto silencio, como rezando por todos los seres vivos.
Tienen la esperanza que se terminen las guerras y las locuras de los hombres y
llegue la gran PAZ.
El gorrión salta
Por la galería
Con las piernas
Mojadas….
Merce Cardona


