martes, 29 de enero de 2008

UN DIA QUE NO VOLVERA


UN NUEVO DIA QUE NO VOLVERA

El paseo, talmente parece una alfombra, esta repleto de hojas de los plataneros, que durante la noche, el viento las ha arrancado de sus ramas en la que estaban amorosamente agarradas.

Tengo una entre mis manos, por un lado es fina, dando la impresión que es de seda, por la otra, es un poco más áspera. Me recuerda la vida, en que hay ratos y días en que perecen más escabrosos, los nervios de la hoja, talmente son caminos, de los que uno puede escoger cual es el que quiere seguir. Su color es verdoso, pero en otoño se vuelven de color de oro.

Mis pensamientos escondidos dentro de mi cerebro, retroceden en unos días felices. Cuando mis hijos eran pequeños, les encantaba de hacer piruetas sobre las alfombras de hojas caídas igual que hoy. Eran días de gozo, tiempos en los que podías disfrutar y volverte niño como ellos, tiempos que no volverían, y en el fondo de tu ser, queda una melancolía, porque siempre crees que no supiste disfrutarlos plenamente.

Caminando montaña arriba, encontré un camino lleno de romero, mi mano, sin yo quererlo, arranco una ramita, su aroma era acariciante, me encontré en un frondoso bosque lleno de tomillo, pinos, abetos i olivares. Todo es paz y silencio, adornándolo con los cantos de los pájaros, una se siente viva rodeada de tanta vegetación. La ramita que tengo en mi mano, es larga y delgada, de hojas pequeñas, estrechas, su tacto más bien es un poco áspero, mas su aroma es cautivador.

El tiempo ha pasado, es hora de dejarte, pero te prometo que volveré a encontrarte otra vez, se que no será igual, mas tu aroma seguirá siendo embriagador, disfrutaré de la naturaleza, que es lo mas hermoso que Dios nos ha podido dar…



Mercé Cardona

12-1-2008

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