
SABER VIVIR ES SABER MORIR
Alzar la mirada al cielo resplandeciente y azul, los ojos se llenan de gozo, un beso tibio a la cara, te hace estremecer.
El sol tiene unas sombras danzarinas bajo los árboles frondosos, que se alzan arrogantes hacia el cielo reluciente.
Muchas veces tienes la sensación muy fuerte de que un día morirás, y es entonces cuando valoras la grandeza y los valores de vivir.
No podemos saber lo que es vivir, sin ser conscientes que tenemos que morir. Pero tampoco no podemos saber lo que es vivir, si no somos conscientes de esta vida tan maravillosa.
Cuando se te presenta una enfermedad, llegas a entender la riqueza que te brinda la vida.
Lo trágico es que la mayoría de la gente, tiene que tener una dolencia para entender el regalo de estar viva.
No todos podemos ser filósofos. Por muchas razones, la mayor parte de la gente, esta tan absorbida en las cosas de la vida, que dejan en tierra su capacidad de sorpresa. (Entran en la piel del conejo, y se instalan cómodamente y allí se quedan) hasta el final de sus vidas.
Para los niños, el mundo y todo lo que hay dentro es nuevo, es sorprendente. La mayor parte de los adultos, ve el mundo como una cosa obsulutamente normal.
El filósofo es en este sentido, una notable excepción. Un filósofo nunca se acaba de acostumbrar al mundo. Para el es un poco desconcertante e enigmático. Los niños y los filósofos comparten una facultad básica. El filósofo tiene una sensibilidad igual que la de un niño que le dura toda la vida…
Mercé Cardona
2-4-2008
2 comentarios:
Hola Mercé, cuanto de cierto existe en estas palabras, lamentablemente se nos hace costumbre valorar no solo a las cosas de la vida, sino más aun importante, a las personas que nos quieren bien, cuando no la tenemos...
Por qué será???
Qué nos conteste algún filósofo, verdad???
Te mando un beso enorme.
Muchas gracias Mercé por visitar mi blog y loable tu filosofia.
Buen fin de semana
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