
DULCE DESPERTAR
Me levanto muy de mañana. El trinar d los pájaros se esparcen como un chorro de vitalidad sobre los alrededores. Ellos van saltando de rama en rama, llamándose con sus cantos penetrantes. En su mensaje no resuena aquel eco lleno de significados ocultos del ulular de las aves nocturnas.
Todo brilla con una fresca tonalidad dorada recién estrenada. Salgo afuera. El sol penetra a través de los grandes árboles, en el espacio abierto que mis ojos abarcan. Se levantan columnas de luz deslumbrante y la bruma matutina flora entre ellas como una energía recién nacida. Respiro hondo y una bocanada de aire purísimo penetra en mis pulmones. Me siento al borde de una gran roca, contemplo las aves que revolotean de árbol en árbol, aguzo el oído a su canto, la mayor parte de ellos va de dos en dos. A cada instante localizan con la mirada a su pareja y la llaman con sus trinos.
El río, pasa cerca de mí, en el cual hay una especie de estanque rodeado de piedras: el agua que fluye se detiene formando unos complicados remolinos, y luego cobra brío y reemprende su camino fluyendo hacia abajo. El agua es cristalina y pura. No resisto la tentación de tomar un poco con mi mano, la pruebo, esta dulce y fría, permanezco con las manos sumergidas y es como si me renovara toda yo por dentro.
Mercé Cardona
21-1-2010
3 comentarios:
Hoy me he despertado asñi... con una sonrisa en la boca...
Saludos y un abrazo.
Recibe un abrazo desde cerquita.
Es un precioso despertar, mi muy querida Merce.
Escribes precioso.
Abrazos!!
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