
IRONIAS DE LA VIDA
En el ocaso de mi vida, cuando menos lo esperaba, lo encontré. Fue un flechazo, los dos tuvimos la sensación como si siempre nos hubiésemos conocido.
Fueron dos almas gemelas que Cupido el travieso quiso unir, como el río se une con el mar, en un encuentro glorioso, un abrazo sin fin.
Yo, volaba envuelta en una nube, como si quisiera tocar el cielo, mi corazón repicaba alegre, parecía una adolescente con su primer amor.
A pesar de los años de vuelo que tenemos los dos, hicimos proyectos, pasarlo juntos, disfrutar unos días de paz y libertad y bañarnos en el mar.
Mas el destino muchas veces es cruel. El río que riega nuestro cuerpo se atascó, produciendo un desequilibrio y no puede llegar al mar.
Yo acepto todo lo que me pasa, pero esto, la verdad no me lo esperaba. Su voz tan dulce, ahora parece un rugido de fiera acorralada.
Más, a pesar de todo, siempre será mi amor encontrado que el destino me presento, aunque su voz no suene a melodía celestial,¡ para mi lo será!
Mercé Cardona
29-6-2009 Mientras escribía esto, Traspaso la línea.
Ricardo, tengo problemas para enviarte mi comentario, no me lo coge…. haber si lo pones más sencillo…. Gracias
1 comentario:
Amiga, que triste. Si, la vida aveces es cruel y nos trae el amor cuando ya casi nos vamos, aceptamos, pero es un amor muy riste. Ironias de la vida. Te dejo un beso, cuidate mucho amiga.
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