miércoles, 26 de diciembre de 2007

YO VOLABA MUY ARRIBA




Siempre he soñado de volar en avión, siempre me ha fascinado de bolear por sobre la nubes fofas y blancas, de un gris alegre con contornos dorados que corren bajo el firmamento. Pues mira por donde, estoy dentro de un hermoso avión, que mirado fríamente es parecido a un auto bus. Vamos camino hacia Málaga, donde pasaremos unos días que esperamos sean formidables.

El avión, corre y corre por encima de la tierra, poco a poco va alzándose, volando como si fuera un águila enorme! Ya estamos arriba ¡el vuela y yo también, por encima las montañas, los pueblos y el mar inmenso de un azul verdoso, como una maravillosa esmeralda brillante.

Estoy muy arriba y fascinada de poder volar como un pájaro de aquellos que tanto me gusta contemplar cuando estoy en la tierra. Siempre he admirado, he querido a los pájaros, siempre me han cautivado al ver las gaviotas que vuelan libres por encima del mar. Pues en estos momentos yo lo estoy haciendo. Si, vuelo como un pájaro, como una gaviota libre y muy alegremente por encima de una nube esponjosa muy blanca como la purísima nieve, rodeada de nieblas que se alargan más allá del firmamento.

Contemplo desde la pequeña ventana, las nubes blancas y suaves como un algodón, dando la impresión, que del cielo bajan unos copos de nieve que van cayendo sobre los diminutos pueblos que se dibujan allá abajo, se divisan muy pequeños, mi imaginación los proyecta todos blancos, con una hermosa plaza repleta de niños que corren y saltan sobre la inmaculada nieve, mientras van formando un muñeco, que al poco rato el sol y el paso del tiempo se esfumara, como un bello sueño dentro de ti.

La gran águila, corre, vuela, por encima del mar, este mar inmenso y maravilloso que yo tanto quiero y me fascina, que no puedo dejar de admirar, contemplarlo desde lo alto aun es más fantástico, más hermoso que no visto desde la playa. Es un mar, que va dibujando toda la costa, entrando y saliendo de la hermana tierra. Desde lo alto una se siente importante, ve la tierra, las montañas que son fuertes, altas, y gigantonas, pequeñas e indefensas, los pueblos pasan rápidamente, los ves diminutos como si fuesen observados por un microscopio.

De pronto, unos nubarrones se forman en el cielo, parecían lejos, pero en unos segundos ya los teníamos a nuestra derecha, son nubes blancas como la leche. El gran aguilote, sube más arriba, vuela ligero por encima la bromada la cual parece de algodón, blancos tan blancos y relucientes como la nieve cuando el sol cae de pleno sobre ella, porque el sol hace que todo parezca más grandioso y luminoso, poco a poco el sol declina, las nubes se tiñen de color de rosa de fuego y perla. De sopetón una impetuosa tempestad irrumpe debajo de las nubes. Relámpagos, truenos, estallan bajo la gran nubarrada blanca, rosa y roja, parecía un castillo de fuegos artificiales, daba la impresión que en las nubes de algodón, salieran pequeñas llamas. Era un espectáculo milagroso, parecía que te faltaba el aliento al contemplar tanta maravilla, Nuestro planeta, tiene cosas imprevistas y fascinantes. Los pasajeros más bien estaban un poco intranquilos y algunos incluso asustados. Yo, tan solo pensaba en lo maravilloso y misteriosos que es la naturaleza, este mundo que casi nadie entiende, y por más que estudien los sabios, siempre quedara un rinconcito, en el que ningún ser humano podrá penetrar. Solamente Dios que todo lo gobierna, haciendo que tenga un equilibrio, tan solo El lo puede entender, y con su grandeza , nos enseña que los humanos también pueden tener ese equilibrio que tiene la Madre Naturaleza, tan solo falta voluntad de querer Hacer y no Ser…

Como es natural en esta vida todo tiene un acabamiento, ha llegado el final del vuelo, el avión empieza a deslizarse rápidamente, las cosas vuelven a su sitio, se ven normales, las pequeñas montañas se van agrandando, se alzan como si quisieran llegar hasta el firmamento y también volar por encima de las enpongosas nubes libremente, los caminos, las carreteras y las cosas se ven normales, las personas se encuentran seguras, mas yo, al pisar tierra firme , me siento pequeña, impotente delante de tanta maravilla, tengo la certeza que todo es un misterio, el cielo, el mar, la tierra, el sol, la luna y las estrellas y hasta el ser humano, ese ser que tantas veces fallamos, porque buscamos y no sabemos donde vamos. Pero, si estamos atentos, el Gran Cosmos no lo demostrara. Todo el tiene una armonía, unas leyes que se cumplen sin ninguna violencia, sin agresiones, todo pasa y todo vuelve. Tendríamos que aprender e imitarlo, porque esta demostrado, que solamente así podremos hacer un mundo mejor.

Un cielo inmaculado- un resplandeciente sol- llenan la vida- El mar es azul e inmensa- de un azul de Prusia puro. Admirando todo esto, la vida es mucho mejor.

Mercé Cardona

23-8-99

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