
Yo soy el color que los humanos dicen verde, el color de la esperanza, de la paz, el equilibrio y la serenidad, el color del planeta Venus y por lo tanto el del amor…
Un día, no hace mucho, mientras descansaba placidamente después de una torrencial tormenta de aquellas primaverales, que tan pronto como cesan, luce el sol resplandeciente, su calor acaricia todo el plumaje verde, las gotas igual que pequeñas estrellas de plata, relucen sobre los prados, el viento hacia temblar la hierba de un verde refulgente que era yo,( el prado verde). Pues mirad por donde, mientras todo esto ocurría, escuche una conversación de dos jovencitas que estaban sentadas sobre mi, sin ningún miramiento, como si yo fuera una esponjosa alfombra, aplastando mi ufana hierba sobre la húmeda tierra y fértil.
Una decía a la otra.
Hay algunos que han nacido Santos, otros consiguen la Santidad y otros la encuentran sin buscarla. Cuando hayas escuchado lo que pasó hace mucho tiempo, dime si no es verdad.
Un día, no recuerdo donde, un pozo petrolífero se incendió, la compañía solicita la ayuda de los expertos para poder apagarlo, las llamas eran tan inmensas que no podían acercarse más de trescientos metros. Ante tan gran problema la dirección llamo a los bomberos voluntarios del pueblo, para que hicieran lo posible para poder apagarlo. Media hora más tarde, un destartalado camión de los bomberos, baja por la carretera a toda velocidad, de golpe se detiene con brusquedad a unos veinte metros de la llamas, un pánico se extendió entre los vecinos, que veían con desesperación, que el camión iba a parar dentro de la llamas del grandioso fuego, los bomberos sin pensarlo demasiado, saltaron del camión esparciéndose como un gran abanico, y cosa miraculosa, consiguieron apagarlo rápidamente.
Unos días después, la dirección del petrolífero, en señal de agradecimiento, organizaron una ceremonia en plan festivo, haciendo elogios por lo que habían hecho los temerarios bomberos, exaltando el gran sentido del deber, sin ellos nunca hubiesen podido sofocar el gran fuego. Al jefe del cuerpo de bomberos, le dieron un cheque de una considerable cantidad. Un periodista que nunca falta en estos acontecimientos, le preguntó, que pensaba hacer con aquel dinero. El jefe muy serio y sin pensarlo demasiado, respondió. Lo primero que are, será llevar al camión a un taller mecánico para que reparen los frenos…
Ahora dime si no es verdad que algunos reciben las cosas sin buscarlas.
Yo me las escuchaba, pero me encontraba tan abrumado, enojado, y fastidiado con el peso de las jovencitas sentadas encima de mi hermosa hierba, que no tuve ganas de pensar, si este relato podía ser verdad o inventado.
Ya ven para que sirve tener el color verde, la mayoría de las veces, para sentirse pisado, aplastado o cortado a ras de la tierra, yo me entristezco, porque pienso que todos los colores tienen más buen azar que yo, pero seguidamente reflexiono y me elevo por encima de todo, considero y recuerdo que también soy aclamado, sobre todo por los que sufren del hígado, por los que se encuentran deprimidos, porque les doy paz, serenidad, y también porque cuando se termina el invierno, esclava la radiante primavera, toda la vida despierta, se vuelve a escuchar el canto alegre de lo ruiseñores, las acacias florecen, y los campos salvajes todavía se vuelven mas verdes, toda la tierra resplandece. En una tranquila tarde, te puedes sentar cerca de un riachuelo donde el agua baja alegre y transparente, todo tiene un aire musical, esta como lleno de misterio, una cosa que muere y otra que nace como la misma vida, las plantas florecen y nosotros los colores verdes, nos volvemos mas radiantes con nuestra verdor. Nos sentimos admirados por los seres que aman la naturaleza.
Las tórtolas también se arrullan inacabablemente boleando lentas, como extasiadas, hacen un sonido de seda entre las hojas verdes grises de plata, totalmente parecen una flor desprendidas del follaje. las tardes son calmadas, doradas, pinos, abetos y retama en flor, el canto feliz y dulce de los pájaros con su vuelo embriagador, los árboles verdes plateados, hacen una de esas prodigiosas armonías en que la natura esclava, todo parece como un paraíso.
Reflexiono, la imaginación se desborda, y unos seres que les llaman poetas se inundan de pensamientos y escriben todo lo que yo, con mi verdor les voy inspirando.
Es maravilloso, gratificante, todo lo que llegan a escribir y dicen de mi, luego yo me siento muy feliz, lleno de vida, esperanza, placidez y porque no de Amor…
Mercé Cardona
22-12-2007
No hay comentarios:
Publicar un comentario