martes, 28 de octubre de 2008

HOJAS DE ORO

Día claro, resplandeciente de una mañana fría de otoño, el sol calienta detrás de los cristales.

Paz i silencio, en mis manos esta un libro el cual estoy leyendo. Mi mente se estremece detrás de las letras que dicen así.

Las ramas externas de los olmos se entrecruzaban en lo alto protegiendo la calle vacía y salpicada de hojas secas.

Retrocedo unos años atrás. Mis hijos pequeños. Paseábamos por calles cubiertas de hojas secas, caídas de los árboles. Era otoño, ellos saltaban, bailaban, volteaban por encima de las hojas de color de oro viejo. Los tres éramos felices en aquellos momentos.

Del fondo de mi pensamiento, recordé un poema de JUAN RAMÓN JIMENEZ.

Esparce octubre, al blando movimiento,

del sur, las hojas áureas y las rojas,

y en la caída clara de sus hojas

se lleva infinito el pensamiento.

Que noble paz en este alejamiento

de todo; oh prado bello que deshojas

tus flores, oh agua fría ya, que mojas

con tu cristal estremecido el viento!

¡Encantamiento de oro! Cárcel pura,

en el cuerpo, hecho alma, se enternece,

echado en el verdor de una colina!

En una decadencia de hermosura,

la vida se desnuda, y resplandece

la excelsitud de su verdad divina.

Mercé Crdona

24-10-2008


2 comentarios:

Sandra Figueroa dijo...

Amiga, que lindo describes tus dias, parece que te veo, con el libro en tus manos, serena y tu alma vagando en pensamiento. Gracias por contarlo. El poema de Juan Ramon Jimenes es precioso. Te dejo un beso, cuidate mucho.

Unknown dijo...

Hola Mercé:

Qué alegría leerte, con sólo ver el nombre de Juan Ramón Jiménez, han venido a mi mente cuantos de sus poemas que los leía en mi infancia y que aun hoy día cobran vida en la pluma de tus pensamientos.

Mil disculpas por las visitas infrecuentes, es que, como comprenderás el tiempo y las actividades diarias a veces son tiranos...

Que sigas super bien, con ese ánimo siempre para arriba que te caracteriza.

Un beso enorme para ti, bellísima mujer.