
CON MI SILLA AL PARQUE
Hemos ido al parque, hacia años que no íbamos, es maravillo, los árboles de un verde reluciente, las flores de todos colores y un sol radiante nos han dado la bienvenida.
Si, hacia muchos años que no lo visitábamos, los niños eran pequeños, a mi me hacia gozo de llevarlos, el problema era mi gran dolor persistente en la espalda, y lo que empezó con mucha ilusión termino en ser un calvario, cada paso que daba era un sacrificio. Yo me esforzaba, llego un momento que no sabía donde me encontraba. Solamente deseaba llegar a casa para echarme de bruces en la cama.
Han pasado los años, y añoraba mi parque, y hoy hemos vuelto. Más hoy ha sido diferente, he ido con mi silla de ruedas,( no fue fácil me costo mucho aceptar de ir con ella). Pero ha valido la pena, hoy nada me dolía, las cosas eran hermosas, el césped era de un verde reluciente, las flores de todas las tonalidades daba la sensación de un hermoso tapizado, sus cabecitas se alzaban orgullosas hacia el infinito, como si buscaran la paz que los humanos no encontramos…
¡Ho, que hermoso! He contemplado la fauna, los animales, los pájaros, el pavo real con su plumaje bruno bronceado con tonos blancos y la cabeza y el cuello cubierto de carúnculas rojas, uno, el más atrevido se ha acercado a mi para coger un cacahuete que le acercaba con mi mano, se lo ha comido rápidamente, me ha mirado fijamente y pausadamente se ha puesto en medio de un fascinante tapizado abriendo su elegante y majestuosa cola, dando vueltas orgulloso de poder lucir su abanico de brillantes y múltiples colores, realmente daba la impresión de que sabia que era digno de admiración.
Hemos contemplado los ciervos, ágiles, robustos, de cabeza alargada con su cuello musculoso, paseando por una pequeña extensión de tierra. ¡Que feliz que seria corriendo y saltando ágilmente por prados sin límites! pobrecito he pensado, has de quedarte aquí, limitado a tu agilidad,( igual que yo, sentada en la silla, sin poder correr y saltar junto con mis hijos). El hombre te ha llevado hasta aquí, para que los humanos podamos contemplar tu agilidad y rápidos movimientos. Dale gracias a Dios, de que puedas moverte en ese trocito de tierra, aun que para ti sea pequeña.
También nos hemos divertido admirando la rapidez y la gran agilidad de los micos y monos, bajando y subiendo por las cuerdas, las rejas. Es enternecedor contemplar una familia de manos, ver la manera como amorosamente acarician a sus hijos, había una pareja que tenían a su hijo entre medio de los dos, parecía que querían protegerlo del gran barullo que hacían unos cuantos saltarines. Sus ojos pequeños, rápidos, y vivos, demuestran una gran inteligencia, su mirar es penetrante, es el animal que más se acerca al ser humano.
Hemos gozado contemplando el grandioso oso, corpulento, con uñas a los dedos, cola corta, lentos por la tierra, ágiles en el agua, su semblante era de aburrimiento, daban vueltas lentamente por su pequeño recinto, cuando nos han visto se han puesto de pie, esperando que les diéramos alguna golosina, les hemos tirado cacahuetes que rápidamente se han comido. De pronto dentro de mí una gran tristeza se iba adentrando dentro de mí ser. Es el hombre quien los hace vivir contra su voluntad en cautiverio dentro de una gran ciudad…
He sentido lástima por todos los animales, por todos los que hemos admirado, y que se encuentran presos, lejos de su ambiente.
En lo profundo de mi corazón lo encuentro antinatural, están allí expuestos, enjaulados, sin haber hecho ningún daño. Solamente para distraer a los seres humanos…
Me he sentido mal como ser, me he sentido mal haber gozado del espectáculo.
Pero me he sentido libre de poder recorrer todo el parque, admirar las praderas, los árboles, los pájaros libres volando bajo el cielo azul, las nubes danzando alegres bajo el firmamento. Para más gozo una puesta de sol como pocas nos ha deleitado, todo se tiño de varios colores. Y yo sobre mi silla feliz de poder rodar y sin ningún dolor por todo el recinto, con mi compañero y nuestros queridos hijos, ellos satisfechos de acompañarnos y verme feliz sobre ruedas.
Para mi ha sido la libertad…
Mercé Cardona
5-7-2008
AMB LA MEVA CADIRA AL PARC
Hem anat al parc, feia molts anys que no i anava, es meravellós,tot verd, florit, i un sol radiant ens ha dat la benvinguda.
Si, feia molts anys que no i havia estat, en tenia ganes, els nens eren petits, a mi hem feia goix de portar-los-hi, el problema era que hem feia molt de mal l’esquena, i el que va començar amb molta il·lusió, va acabar sen un calvari, cada pas que feia era un sacrifici. Ja no veia res bonic, no sabia el que hem pesava, nomes volia arribar a casa i estirar-me el llit.
Han passat els anys, i he tornat, però avui ha estat diferent, he anat amb la meva cadira de rodes,( per cert que hem va costar molt acceptar-ho). Res hem feia malt, les coses eren boniques, els verds de la gespa talment semblaven catifes estampades de flors de tots colors. i els seus caparrons s’enlairaven orgulloses cap a immensitat, tot buscant la pau que els humans volem trobar.
Ho, i que bonic!He contemplat la fauna, les besties, els ocells, el gall dindi amb el seu plomatge bru bronzejat amb taques blanques i el cap i el coll coberts de carúncules vermelles, ni agut un que era mes atrevit que els altres se apropat a la meva ma per agafar-me un cacahuet que tenia per ell, cels la cruspit amb un santi-ament i molt pacientment a poc a poc, se ficat al mig d’una verda catifa, tot obrin la seva elegant i majestuosa cua tot domant voltes molt orgullós de poder lluir el gran vano de brillants i múltiples colors, tanmateix semblava que sàpigues que era digna d’admiració.
També hem pogut contemplar els cérvols, àgils i rabuts, de cap a allargassat, de coll estirat i musculós, passejant per una petita extensió de terra. Que feliç que seria corrent, saltant àgilment per prats sense límits! pobret, he pensat, has de quedar-te aquí, limitat de la teva àgil mobilitat igual que jo, asseguda en aquesta cadira,l’home te dut fins aquí, perquè els humans puguem contemplar la teva bellesa. Dona gracies a Deu, de que puguis moure’t en aquets trosset de terra, encara que sigui petit, dons jo ni això puc fer.
També ens hem divertit, admirant la rapidesa i gran agilitat dels micos i mones, baixant i pujant per les branques i les cordes, per les reixes, s’enfilaven per tot on podien. Es mantenidor contemplar una família de micos, veure la manera que acaronant amorosament els seus fillets , ni havia uns que tenien el seu petit entre mig de la parella, talment com si el volguessin protegit del gran esvalot que i havia entre uns quans salterins. Els seus ulls petits, rapits i vius, semblen duna viva intel·ligència, la seva mirada es penetrant, es l’animal que mes s’apropa al ser humà.
Amb gaudit contemplant l’os, d’una grandiositat considerable, cos corpulent, amb ungles els dits, cua curta, lents per terra, àgils a l’aigua, feien cara de avorrits, donaven voltes lentament pel seu petit resin-te, quan ans ha vits, sen posat drets perquè els donessin alguna cosa, els hem tirat cacauets que endrapaven ràpidament, no se el perquè he sentit una profunda tristesa, ha segut l’home qui els fa viure en captiveri a la força entre nosaltres.
Tot això si ho meditem be es antinatural, estan empresonats, exposats, per distreure als essers humans.
Me sentit malament, per haver gaudit del espectacle...son pensaments meus, i no vull amargar-me el dia, jo no i puc fer res...
He mirat cap el cel, me sentit lliure de poder recorre tot el parc, admirar las catifes, les flors, els arbres, els ocells lliures volant contens, uns núvol suraven alegrament sota el firmament. Per que el dia fos mes meravellós ha fet una posta de sol d’aquelles espectaculars, tot el cel se tornat de tots colors. Jo sobre las meva cadira me sentit feliç de poder admirar tot el resin-te, que mai avia pogut resseguir,sense cap dolor,acompanyada del meu company i els nostres fills que satisfets em miraven lo feliç que em sentia amb la meva cadira al parc.
Per mi ha estat la llibertat.
ANTHONY DE MELLO
No hay que buscar la felicidad en donde no está ni tomar la vida por lo que no es la vida, porque entonces estamos creando un sufrimiento que solo es el resultado de nuestra ceguera y con el, el desasosiego, la congoja, el miedo, la inseguridad.
Esto solo existe en nuestra mente dormida: termina cando despertamos.
Mercé Cardona 5-7-2008
Hemos ido al parque, hacia años que no íbamos, es maravillo, los árboles de un verde reluciente, las flores de todos colores y un sol radiante nos han dado la bienvenida.
Si, hacia muchos años que no lo visitábamos, los niños eran pequeños, a mi me hacia gozo de llevarlos, el problema era mi gran dolor persistente en la espalda, y lo que empezó con mucha ilusión termino en ser un calvario, cada paso que daba era un sacrificio. Yo me esforzaba, llego un momento que no sabía donde me encontraba. Solamente deseaba llegar a casa para echarme de bruces en la cama.
Han pasado los años, y añoraba mi parque, y hoy hemos vuelto. Más hoy ha sido diferente, he ido con mi silla de ruedas,( no fue fácil me costo mucho aceptar de ir con ella). Pero ha valido la pena, hoy nada me dolía, las cosas eran hermosas, el césped era de un verde reluciente, las flores de todas las tonalidades daba la sensación de un hermoso tapizado, sus cabecitas se alzaban orgullosas hacia el infinito, como si buscaran la paz que los humanos no encontramos…
¡Ho, que hermoso! He contemplado la fauna, los animales, los pájaros, el pavo real con su plumaje bruno bronceado con tonos blancos y la cabeza y el cuello cubierto de carúnculas rojas, uno, el más atrevido se ha acercado a mi para coger un cacahuete que le acercaba con mi mano, se lo ha comido rápidamente, me ha mirado fijamente y pausadamente se ha puesto en medio de un fascinante tapizado abriendo su elegante y majestuosa cola, dando vueltas orgulloso de poder lucir su abanico de brillantes y múltiples colores, realmente daba la impresión de que sabia que era digno de admiración.
Hemos contemplado los ciervos, ágiles, robustos, de cabeza alargada con su cuello musculoso, paseando por una pequeña extensión de tierra. ¡Que feliz que seria corriendo y saltando ágilmente por prados sin límites! pobrecito he pensado, has de quedarte aquí, limitado a tu agilidad,( igual que yo, sentada en la silla, sin poder correr y saltar junto con mis hijos). El hombre te ha llevado hasta aquí, para que los humanos podamos contemplar tu agilidad y rápidos movimientos. Dale gracias a Dios, de que puedas moverte en ese trocito de tierra, aun que para ti sea pequeña.
También nos hemos divertido admirando la rapidez y la gran agilidad de los micos y monos, bajando y subiendo por las cuerdas, las rejas. Es enternecedor contemplar una familia de manos, ver la manera como amorosamente acarician a sus hijos, había una pareja que tenían a su hijo entre medio de los dos, parecía que querían protegerlo del gran barullo que hacían unos cuantos saltarines. Sus ojos pequeños, rápidos, y vivos, demuestran una gran inteligencia, su mirar es penetrante, es el animal que más se acerca al ser humano.
Hemos gozado contemplando el grandioso oso, corpulento, con uñas a los dedos, cola corta, lentos por la tierra, ágiles en el agua, su semblante era de aburrimiento, daban vueltas lentamente por su pequeño recinto, cuando nos han visto se han puesto de pie, esperando que les diéramos alguna golosina, les hemos tirado cacahuetes que rápidamente se han comido. De pronto dentro de mí una gran tristeza se iba adentrando dentro de mí ser. Es el hombre quien los hace vivir contra su voluntad en cautiverio dentro de una gran ciudad…
He sentido lástima por todos los animales, por todos los que hemos admirado, y que se encuentran presos, lejos de su ambiente.
En lo profundo de mi corazón lo encuentro antinatural, están allí expuestos, enjaulados, sin haber hecho ningún daño. Solamente para distraer a los seres humanos…
Me he sentido mal como ser, me he sentido mal haber gozado del espectáculo.
Pero me he sentido libre de poder recorrer todo el parque, admirar las praderas, los árboles, los pájaros libres volando bajo el cielo azul, las nubes danzando alegres bajo el firmamento. Para más gozo una puesta de sol como pocas nos ha deleitado, todo se tiño de varios colores. Y yo sobre mi silla feliz de poder rodar y sin ningún dolor por todo el recinto, con mi compañero y nuestros queridos hijos, ellos satisfechos de acompañarnos y verme feliz sobre ruedas.
Para mi ha sido la libertad…
Mercé Cardona
5-7-2008
AMB LA MEVA CADIRA AL PARC
Hem anat al parc, feia molts anys que no i anava, es meravellós,tot verd, florit, i un sol radiant ens ha dat la benvinguda.
Si, feia molts anys que no i havia estat, en tenia ganes, els nens eren petits, a mi hem feia goix de portar-los-hi, el problema era que hem feia molt de mal l’esquena, i el que va començar amb molta il·lusió, va acabar sen un calvari, cada pas que feia era un sacrifici. Ja no veia res bonic, no sabia el que hem pesava, nomes volia arribar a casa i estirar-me el llit.
Han passat els anys, i he tornat, però avui ha estat diferent, he anat amb la meva cadira de rodes,( per cert que hem va costar molt acceptar-ho). Res hem feia malt, les coses eren boniques, els verds de la gespa talment semblaven catifes estampades de flors de tots colors. i els seus caparrons s’enlairaven orgulloses cap a immensitat, tot buscant la pau que els humans volem trobar.
Ho, i que bonic!He contemplat la fauna, les besties, els ocells, el gall dindi amb el seu plomatge bru bronzejat amb taques blanques i el cap i el coll coberts de carúncules vermelles, ni agut un que era mes atrevit que els altres se apropat a la meva ma per agafar-me un cacahuet que tenia per ell, cels la cruspit amb un santi-ament i molt pacientment a poc a poc, se ficat al mig d’una verda catifa, tot obrin la seva elegant i majestuosa cua tot domant voltes molt orgullós de poder lluir el gran vano de brillants i múltiples colors, tanmateix semblava que sàpigues que era digna d’admiració.
També hem pogut contemplar els cérvols, àgils i rabuts, de cap a allargassat, de coll estirat i musculós, passejant per una petita extensió de terra. Que feliç que seria corrent, saltant àgilment per prats sense límits! pobret, he pensat, has de quedar-te aquí, limitat de la teva àgil mobilitat igual que jo, asseguda en aquesta cadira,l’home te dut fins aquí, perquè els humans puguem contemplar la teva bellesa. Dona gracies a Deu, de que puguis moure’t en aquets trosset de terra, encara que sigui petit, dons jo ni això puc fer.
També ens hem divertit, admirant la rapidesa i gran agilitat dels micos i mones, baixant i pujant per les branques i les cordes, per les reixes, s’enfilaven per tot on podien. Es mantenidor contemplar una família de micos, veure la manera que acaronant amorosament els seus fillets , ni havia uns que tenien el seu petit entre mig de la parella, talment com si el volguessin protegit del gran esvalot que i havia entre uns quans salterins. Els seus ulls petits, rapits i vius, semblen duna viva intel·ligència, la seva mirada es penetrant, es l’animal que mes s’apropa al ser humà.
Amb gaudit contemplant l’os, d’una grandiositat considerable, cos corpulent, amb ungles els dits, cua curta, lents per terra, àgils a l’aigua, feien cara de avorrits, donaven voltes lentament pel seu petit resin-te, quan ans ha vits, sen posat drets perquè els donessin alguna cosa, els hem tirat cacauets que endrapaven ràpidament, no se el perquè he sentit una profunda tristesa, ha segut l’home qui els fa viure en captiveri a la força entre nosaltres.
Tot això si ho meditem be es antinatural, estan empresonats, exposats, per distreure als essers humans.
Me sentit malament, per haver gaudit del espectacle...son pensaments meus, i no vull amargar-me el dia, jo no i puc fer res...
He mirat cap el cel, me sentit lliure de poder recorre tot el parc, admirar las catifes, les flors, els arbres, els ocells lliures volant contens, uns núvol suraven alegrament sota el firmament. Per que el dia fos mes meravellós ha fet una posta de sol d’aquelles espectaculars, tot el cel se tornat de tots colors. Jo sobre las meva cadira me sentit feliç de poder admirar tot el resin-te, que mai avia pogut resseguir,sense cap dolor,acompanyada del meu company i els nostres fills que satisfets em miraven lo feliç que em sentia amb la meva cadira al parc.
Per mi ha estat la llibertat.
ANTHONY DE MELLO
No hay que buscar la felicidad en donde no está ni tomar la vida por lo que no es la vida, porque entonces estamos creando un sufrimiento que solo es el resultado de nuestra ceguera y con el, el desasosiego, la congoja, el miedo, la inseguridad.
Esto solo existe en nuestra mente dormida: termina cando despertamos.
Mercé Cardona 5-7-2008
2 comentarios:
Qué cosas, verdad, Mercedes? Uno vuelve a visitar algún lugar y recuerda cómo fue en otro tiempo, cómo la vida te va llevando,sin marcha atrás.
Yo entro aquí y veo tu sonrisa, querida, y ya me siento bien.
Te lo digo de verdad.
Un abrazo para ti.
Gracias por tu comentario!
Te visitaré. Por cierto tu foto anima mucho por tu sonrisa tan simpática.
Gracias!
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