martes, 27 de mayo de 2008

EL TUNEL DE GRAN LUZ

EL TÚNEL DE LA GRAN LUZ

Tuve una piedra en el riñón, dijeron que era imposible sacarla, sufría mucho, los días pasaban y nada de nada, estaba agotada. Me recomendaron una especie de clínica especial, tenía que estar 25 días internada…

Hacia dos meses que tenía una tienda de alimentos naturales con mucha alusión, y el mundo se me vino encima, mis hijos eran pequeños, tenía que dejar a los míos durante25 días.

Me resistí, más el dolor no me dejaba vivir, por lo que decidí ingresar a la tal clínica.

Hice un gran esfuerzo, y llorando como una magdalena, me subí en mi seiscientos y allí me presente acompañada de mi marido, aparque el coche, lo quería tener cerca, me sentía mas protegida y mas libre, estaba un tanto recelosa, y pensé, si quiero machar lo podré hacer…

El lugar era muy agradable, un hermoso jardín repleto de árboles y flores una alfombra verde de hierba la cual te invitaba a tumbarte y hacer el manta.

Lo primero que me hicieron, fue ponerme una edema con mucha sal, seguidamente una tisana de no se que hierba, (así tenía que estar 25 días sin ningún otro alimento.

Al tercer día, empecé a orinar una especia de barro de color de arcilla, por arte de encantamiento se me paso el dolor, según ellos eran las piedras deshechas. Al cuarto día me encontré muy mal, no sabía lo que me ocurría, sentía dentro de mí como si flotara, con un sabor amargo horrible, quería hablar y la voz no la sentía. Mi marido los niños y mi madre venían a verme, yo los miraba y me daba la sensación que estaban dentro de una nube, delante de ellos me hacía la fuerte para no entristecerlos.

Se lo conté al responsable del centro, era un ser original, ojos negros, penetrantes, cabeza rapada, su mirada te taladraba todo tu ser, me dijo, “ esto es falta de mentalización”…



El séptimo día, mientras me tomaba la tisana en el comedor, sentí un silbido muy fuerte en los oídos una extraña sensación que me oprimía el corazón…

Tuve la impresión que flotaba por los aires, sin decir nada me levante, tenía la percepción que me encontraba dentro de una gran nube fofa y toda yo me iba introduciendo dentro de ella, no se como llegue a la habitación, me tumbe en la cama, una dulzura se iba instalando en todo mi ser,¡era tan agradable! pensaba en mis hijos, en mi marido, en mi madre, nada, nada me hacia reaccionar, estaba fascinada por la paz y la dulzura que se apoderaba de mi, yo me aferraba a ella con todas mis fuerzas, no quería que me dejara. Percibí que entraba dentro de un túnel y al fondo una luz blanca, radiante, yo corría para llegar a ella. ¡Me sentía feliz como nunca ¡ Una felicidad que no era de este mundo…

No si pasaron horas, minutos o segundos. Note que me tocaban la mano y una voz decía, corred, hacerle beber agua de arroz, esta mujer se nos va y aún no es su hora. Le conteste a la voz, no tengo ganas de beber, estoy muy feliz, dejarme en paz, más la voz insistió, y a la fuerza tuve que beber. Una voz muy dulcemente dijo, No es tu hora, bebí contra mi voluntad…

Me sentí reanimar, me encontré otra vez viva, al siguiente día comí un plato de arroaz integral.

Aquella dulzura se esfumó, me encontré otra vez amarrada a la vida sin muchas ganas.

Pasaron unos días, todo empezó a ser diferente, los árboles eran hermosos, la alfombra de hierba verde relucía y con los rayos del sol parecían de plata. Empecé a leer, caminar descalza por la frondosa pradera, era feliz, me encontraba en un mundo lleno de paz. Al atardecer cuando el día se iba difumando, una nube negra se poso bajo el cielo, una luz fugaz cruzo por el firmamento seguido de un gran trueno, de pronto el cielo empezó a llorar, eran tan grandes sus lagrimas que se tornaron granizos, seguido de un diluvio como si fuera una cascada. Yo estaba detrás de un gran ventanal, y tuve la sensación de que mi cuerpo se vaciaba de un gran peso, en el ambiente, había un aroma de tierra majada, de pinos y rosas, salí al jardín, los caracoles corrían por los caminos, hacia gozo de verlos, nunca había visto tantos, la gente era amable. En fin, todo el conjunto parecía un
Paraíso.

Mi marido los hijos y mi madre, venían a verme, yo me lo pasaba muy bien. Mi nariz que durante muchos años tenia problemas de respiración, y nadie fue capaz de arreglarlo, sin más se me puso bien.¡Que alivio poder respirar normal!

Los días fueron pasando, se termino mi instancia, volví a mi casa. Cosa curiosa, no deseaba volver con mi marido, solo de pensarlo me entraba una congoja, tenía muy claro que no lo aceptaría tal como era. Quería un cambio.( El era tan infantil) tan inmaduro. Yo no sabía como, pero interiormente había crecido, madurado, necesitaba un hombre a mi lado. Estaba harta de tener tres hijos en vez de dos. Quería un padre y un marido responsable. Eso si no se producía un milagro, nunca lo tendría.

¡Curioso! marche de casa llorando porque no quería dejarlos, y volvía a casa llorando porque allí durante un mes, había descubierto una nueva vida, una vida en la que me sentía mas persona, no deseaba una existencia mediocre tal como había sido asta ahora, quería a mis hijos con locura, y por ellos me esforcé a ser una buena madre y padre a la vez.

Siempre he añorado aquella dulzura que se poso dentro de mi cuerpo, aquella nube, aquel túnel con su luz que me llevaba hacia el infinito. A veces pienso que cuando llegue mi hora, no será tan hermosa como aquel día, y por culpa de beber un tazón de agua de arroz, deje de percibir aquella dulzura dentro de mi cuerpo…

Pero el destino ha hecho que viva muchos años, aun tengo tarea por hacer antes de Volar al Mas Allá.

Es curioso lo que aguanta un ser, que parecía débil, sin energía. Tengo 78 años. Me siento joven, más joven que antes, me ilusiona todo, disfruto y soy feliz, y lo seré hasta que haga falta entre los míos. El o lo que sea ya me llamara para Volar…

El ser humano, se nutre a lo largo de su vida de una serie de elementos que le enriquecen, y que le dan una dimensión distinta a su forma de ver y de pensar.

Ahora con el paso de los años, descubro todo un mundo en el que mi yo no había tenido cabida, jamás había tenido tiempo para dedicarme a mi, siempre atareada preocupándome por los demás, yo quedaba excluida de todo lo que me gustaba.

Pinto, escribo, leo, paseo, contemplo el paisaje, me embeleso con los cantos de los pájaros, ayudo a los que me necesitan, y aún tengo tiempo de dedicarme a mis nietas, las cuales son mi máxima ilusión…

Mercé Cardona


20-4-2008

3 comentarios:

Sandra Figueroa dijo...

Eres admirable. Saludos. Respecto a ese tunel, a esa paz, creo que en esos momentos era la mujer mas feliz, pero gracias a que bebiste el tazon de agua de arroz estas aqui, contandonos tus experiencias y parte de tu vida y eso es maravilloso, silo hubieras bebido no te hubiera conocido. Lindo tu blog. Te dejo saludos, un abrazo y beso a la distancia. Cuidate.

Mercedes Cardona dijo...

Mercé dice, gracias por pasar por mi blogs i leerme, estoy contenta de estar aqui y poder contar mis cosas ..

besos

Mercedes Cardona dijo...

Mercé dice, gracias por pasar por mi blogs i leerme, estoy contenta de estar aqui y poder contar mis cosas ..

besos