martes, 13 de mayo de 2008

EL DIBUJO EN EL AGUA


EL DIBUJO EN EL AGUA


Bien sabes que estos años pasarán,
que todo acabará en literatura:
la imagen de las noches, la leyenda
de la triunfante juventud y las ciudades
vividas como cuerpo

Que estos años
pasaran y lo sabes, pues son tuyos
como una posesión de nieve y niebla,
como es el mar la bruma o es del aire
el color de la tarde fugitivo:
pertenencias de nadie y de la nada
surgidas, que hacia la nada van:
ni el mismo mar, ni el aire, ni esa bruma,
ni un crepúsculo igual verán tus ojos.

Un dibujo en el agua es la memoria,
y en sus ondas se expresa el cadáver del tiempo.

Tú harás este dibujo.

Y de repente
tendrás la sombra muerta
del tiempo junto a ti.



VALOR DE PASADO

Hay algo de inexacto en los recuerdos:
una línea difusa que es de sombra,
de error favorecido.

Y si la vida
en algo esta cifrada,
es en esos recuerdos
precisamente desvaídos,
quizás remodelados por el tiempo
con un arte que implica ficción, pues verdadera
no puede ser la vida recordada.
Y sin embargo
a ese engaño debemos lo que al fin
será la vida cierta, y a ese engaño
debemos ya lo mismo que a la vida.

INFANCIA

El viento golpea la puerta
del cuarto siempre cerrado.
El viento llama a la puerta.
El viento quiere abrir
la puerta en que tienen su camino
ese caballo blanco con ojos de cristal.
El viento araña
la puerta con su garra de dragón errabundo.
Los sioux y comanches
van tensando sus arcos.
La paloma mecánica
mueve sus alas frías.
Pero el viento
derriba al fin la puerta.

SONETO NOCTURNO
La luna era ese párpado cerrado
que flotaba en el circo de la nada
--- y el niño retenía la mirada
su hipnótico vagar de astro cegado.

La noche es un jardín narcotizado
con esencias de alquimia y sombra
helada
__y su infancia una estrella disecada
en el taller de niebla del pasado.

La luna vive ahora en los relojes
que lanzan sus saetas venenosas
sobre la esfera de este sueño.

De este sueño sin fin del que recoges
la ceniza dorada de esas cosas

de la cuales un día fuiste dueño.

LA CONDENA

El que posee el oro añora el barro.
El dueño de la luz forja tinieblas.
El que adora a su dios teme a su dios.
El que no tiene dios tiembla en la
noche.

Quien encontró el amor no lo
busca.
Quien lo busca se encuentra con su
sombra.
Quien trazó laberintos pide una rosa
blanca.
El dueño de la rosa sueña con
laberintos.

Aquel que halló el lugar piensa en
marcharse.
El que no lo halló nunca
es un desdichado.
Aquel que cifró el mundo con
palabras.
desprecia las palabras.
Quien busca las palabras lo cifren
halla sólo palabras.

Nunca la posesión está tranquila.
Errático el deseo, el pensamiento.
Todo lo que se tiene es una niebla
y las vidas ajenas son la vida .

Nuestros tesoros son tesoros falsos,
Y somos los ladrones de los tesoros.

FELIPE BENITEZ REYES

Nació en Roca 1960. Es autor de obra versátil que abarca la poesía, novela, relato.
Ha obtenido el premio Nadal de novela, el de la critica y el Nacional de Literatura.

Me entusiasmo, y deseo compartirlo con vosotros los que me leéis.

Mercé Cardona 16-4-2008

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