jueves, 29 de octubre de 2009

TORTILLA DE LAICISMO CON ALLIOLI




TORTILLA DE LAICISMO CON ALLIOLI.


Ha sido, al parecer, una Federación de Asociaciones de Padres y Madres la que ha encendido la polémica: ha pedido a las autoridades civiles de una comunidad autónoma que las vacaciones de Navidad pasen a llamarse “Vacaciones de invierno” y las de Semana Santa, “De primavera”.
Y lo han hecho así, sin inmutarse, diciendo que hay que respetar la sensibilidad religiosa de todos; pues las vacaciones con un nombre religioso cristiano podrían herir la sensibilidad de otras tradiciones religiosas y la de los ateos que no comparten ninguna fe.
Yo he quedado alucinado, créanme. He tenido, de pronto, la sensación de que estamos haciendo del laicismo una tortilla extraña donde los ingredientes más usuales son la incultura y la estupidez bien batidas. Ya habían empezado a organizar la tortilla hace un par de años, cuando descubrieron que los belenes en la escuelas herían sensibilidades, y que las representaciones del nacimiento de Jesús (Pastorets, Pastorcillos o como quieran llamarle) adoctrinaban insanamente las pobres cabecitas infantiles. Y así, de un plumazo, en esta tortilla extraña, al socaire de una pretendida libertad religiosa, se cargaron una tradición de siglos que ha dado identidad a nuestros pueblos y que, bien llevada, nunca ha sido fuente de exclusiones, sino todo lo contrario.
Porque…, puestos a añadir ingredientes a esta extraña tortilla de laicismo (que no de laicidad), podríamos, por ejemplo, cambiar los nombres de las calles que están dedicadas a santos o a gente de Iglesia que ha dado la vida por los demás; podríamos también prescindir de las fiestas de los pueblos que se dedican a la Virgen o a algún santo; tendríamos que animarnos a cambiar los nombres de los planetas y ponerles un número del uno al nueve, por ejemplo, puesto que también ellos –qué culpa tendrán- tienen nombres de deidades grecorromanas. Sugiero acabar con las representaciones de La Pasión y las procesiones de Semana Santa en todos los pueblos de España; en todo caso, que se tengan en espacios muy pequeños, nunca públicos, y nunca subvencionados por una Administración laica. Hágase lo mismo con los belenes vivientes y la iluminación de los árboles de Navidad (perdón, de invierno) en nuestras calles. Porque la exhibición de toda esa imaginería religiosa está molestando a los ateos que, según los cocineros de esta tortilla, se ven atacados en su identidad. Así que fuera las procesiones, los oficios, las tamborradas y otras manifestaciones de prepotencia religiosa. Propongo a la vez que se cambien los nombres de los pueblos que tengan el nombre de algún santo o alguna referencia religiosa. Sugiero incluso que se suprima el camino de Santiago y el Rocío, no vaya a ser que incomode a alguna persona por razón de su credo.
Puestos a ser serios, también prohibiría a Bach, Beethoven, Mozart y a todos aquellos que se atrevieron a hablar de Dios en sus obras musicales. Si alguien quisiera escuchar estas piezas musicales debería hacerlo en casa, con sus auriculares individuales, para no molestar a posibles vecinos increyentes. Deberían tenerse a buen recaudo las pinturas de nuestros museos que contienen motivos religiosos; ábranse sólo una vez al año y para públicos muy reducidos.
Palabras como ojala o adiós deberían suprimirse del lenguaje habitual y habría que sustituirlas por otras menos contundentes ya que éstas tienen un significado religioso. No sólo habría que quitar los signos de tradición religiosa en todos los ambientes, sería conveniente sustituir estos por pósters de los equipos de fútbol del momento o fotografías de los deportistas que llenan los estadios, o de los pipiolos de Gran Hermano, porque eso es lo que realmente hoy vende.
A la semana le quitaría los siete días…habría que hacer semanas de 8 días o de 25, da lo mismo…porque la división en 7 días tiene un origen bíblico y eso puede también ser ofensivo. También habría que modificar la cronología; nada de estar en el 2009 después de Cristo, para los cocineros de la tortilla a la que nos referimos esto puede también ser una invasión de la conciencia y una imposición de una cronología religiosa concreta. Adiós al turrón de Navidad, al roscón de Reyes, a los buñuelos de Cuaresma, a la mona de Pascua y hasta a las tetas de Santa Águeda o las yemas de Santa Teresa. Se acabaron las peregrinaciones a las ermitas y el día de Reyes Magos. Se acabó cantar públicamente villancicos y escuchar gregoriano. Que las mezquitas sean casas de la cultura y que las catedrales sirvan sólo para ser visitadas.
Y, para que esta tortilla nos quede bien sabrosa, hagamos que nadie sepa quién fue Mahoma o Buda o Confucio o Moisés y, sobre todo, que a nadie se le ocurra contar nada de Jesús de Nazaret, por más que nuestro país sea de cultura cristiana. Dejemos, eso sí, que la gente sepa quien es Messi, Cristiano Ronaldo o cómo se llama el último rollo de Belén Esteban, por poner un ejemplo; démosles a nuestros jóvenes las biografías de estos nuevos astros, celebremos lo que ellos celebran y tatuémonos hasta las cejas como ellos lo hacen. Para que la tortilla nos quede bien sabrosa, evitemos nombres como Navidad y Semana Santa…dejemos que a nuestros jóvenes las referencias trascendentes se la den Rappel o la pitonisa Lola o cualquier mamón que te eche las cartas. Olvidemos totalmente que nuestra tradición cultural está llena de cristianismo y espiritualidad. Hagamos que los chavales crean que santiguarse es el gesto que hacen los futbolistas antes de tirar un penalti. No les hagamos comer esa religiosidad atroz y privémosles de todo lo trascendente. Sigamos confundiendo religión con cultura. Batamos todos estos ingredientes con pasión y, si queremos sabor, añadámosle un poquito de allioli bien picante.
Ya no le faltará ningún ingrediente… sirvámosla bien calentita para que, saboreada muy despacio, nos vaya dejando libres de cualquier alienación religiosa, pero tontos e ignorantes de nuestras raíces culturales y sin más referencias de sentido que las que ofrece la publicidad.
Esta tortilla de estulticia, pretendidamente laica, lo que de verdad tiene son muchísimos huevos.


De Josan Montull


Mercé Cardona

28-10-2009

sábado, 24 de octubre de 2009

RECORDANDO A MI MADRE








RECORDANDO A MI MADRE


Mi madre era una mujer extraordinaria, por más penas que pasara su sonrisa jamás se borraba de su hermosa faz, nunca la escuche una queja, una critica, para ella todo el mundo era bueno. La puerta de la casa siempre permanecía abierta igual que su gran corazón.

El destino le regalo una grave enfermedad. Los ojos de mi madre, irradiaban una luz especial, esa era la forma de enfrentarse a la vida, con su luz y su sonrisa.

Yo, pase toda mi vida alimentándome de su luz particular, una luz que iluminaba hasta las cosas más pequeñas y las más mezquinas.

Conservo esta luz durante toda su enfermedad. Supongo que es un sello distintivo de algunos seres excepcionales, de esos que pasan por nuestro planeta con el objetivo de convertirlo en un lugar mejor. Los dioses o lo que sea conceden una irradiación especial a su mirada, a su sonrisa, para que puedan reconocerse, o quizás para distinguirlos al primer golpe de vista del resto de nosotros.

Recuerdo una frase que siempre me decía cuando yo le contaba la diferencia de pensamientos que había entre mi compañero y yo, (decía, no lo hagas caso, son cosas sin importancia, piensa que tu marido es como un bastón donde apoyarte).Otra frese muy de ella,( no es mas limpio el que mucho limpio, sino aquel que no ensucia ).

Cuando Voló al Mas Allá, lo hizo del mismo modo que vivió, su faz irradiaba dulzura y una gran paz..

Fue cuando aprendí que la soledad puede ser un valor en si misma, y que una alcanza la completa madurez cuando sabe asumirla, e incluso disfrutar de ella en su justa medida. Aquel que sabe estar solo tiene más facilidad para apreciar la buena compañía, y el que no se encuentra a gusto consigo mismo, difícilmente estará bien con los demás.

Mercé Cardona 15-10-2009

lunes, 19 de octubre de 2009

MI ABUELO Y LA CASTAÑADA


MI ABUELO Y LA CASTAÑADA

Mi abuelo Juan, era alto y muy delgado, siempre vestía con una blusa negra, hecha con una pieza que se llama canesú de la cual salían unos frunces y quedaba como si fuera una bata corta muy ancha, siempre llevaba una gorra y zapatos negros. Mi abuelo no era muy hablador, pero era de aquellas personas que se hacen querer.

Yo era muy jovencita y recuerdo una cosa que nunca entendí como lo conseguía. La calle donde vivíamos era de tierra, cuando llovía, todo quedaba llena de barro y charcos, y los que transitábamos por ella idem de idem, pues el no, yo lo observaba cuando lo veía venir, andaba despacio, al entrar a casa le miraba los zapatos, y cosa extraña, estaban limpios por todos lo lados, y le decía, abuelo,? como lo haces para no llegar con las zapatos llenos de barro? El contestaba, tengo miramiento, de donde pongo los pies, así es la vida, si la quieres vivir bien, tienes que tener mucho cuidado con lo que haces, mas yo era jovencita, y la verdad, lo que me contestó, lo he entendido cuando he sido adulta, pero por mas que lo piense, nunca he comprendido como lo hacia para no llenarse los zapatos de barro como nosotros.

Una de las cosas que recuerdo con mucha ternura, era la fiesta de la castañada. Mi abuelo hacia de aquel día todo un ritual. Teníamos un patio con una gran parra, una mesa redonda de hierro pintada de verde y muchos tiestos llenos de flores. Durante todo el año, el iba recogiendo los sarmientos de las viñas que habían al final de la calle, de todo aquello, preparaba una gran hoguera en medio del patio, antes de prenderle fuego, agarraba las castañas y les hacia un corte en medio de cada una, luego las ponía en una sartén en la que había hecho unos ajugeros con un clavo para que así pasara el fuego, preparaba un cubo lleno de agua, lo ponía encima de la mesa, mientras ponía un saco encima de una silla vieja, nosotros mi hermano y yo estábamos sentados mirando con mucha atención todo el preparativo, como si fuera una ceremonia, el encendía el fuego mientras decía, vosotros soplar que así la flama se ara mas grande, cuando el fuego estaba bien rojizo , ponía la sartén y las castañas, dándoles vueltas, de cuando en cuando las rociaba con un poco de agua que tenia en el cubo, las que estaban cocidas, las ponía sobre el saco, las tapaba diciendo, ale, sentaros cada uno sobre ellas y así serán mas buenas ( pero en plan de broma) no os tiréis ningún pedo, cuando todas estaban bien cocidas, ponía los boniatos, para que se cocieran bien, una vez cocidos, los juntaba con las castañas dentro del saco, y así se mantenían calientes, con una gran ceremonia apagaba el fuego con agua del cubo para que no quedara rastro de humo, luego entre todos, lo dejábamos muy limpió, la mesa la poníamos de gala, cuando todo estaba en su punto, nos sentábamos a su alrededor con mucha algarabía por parte de toda la familia, y así hacíamos la gran castañaza, durante horas estábamos felices de encontrarnos juntos, celebrando la fiesta de todos los Santos, allá explicábamos cuentos, chistes, haber quien lo hacia mejor. Cuando lo recuerdo con añoranza aún revivo aquellos tiempos pasados, que no volverán. Eran costumbres sanas y que ahora la juventud ni lo hace y encima se aburren…

Yo, también tengo una sartén vieja, con sus respectivos agujeros, pero no saben lo mismo, pues están cocidas en la cocina, por lo que todo pierde su encanto de la fiesta que recuerdo cuando mi abuelo hacia de este día todo un ritual.

Son tiempos pasados, son tiempos añorados, lástima que la juventud de ahora no sabe saborear las tradiciones que tan felices nos sentíamos rodeados de todos los seres queridos.


Mercé Cardona


4-10-2007

martes, 13 de octubre de 2009

TOSSA DE MAR










TOSSA DE MAR


Tú inspiras a poetas y artistas, das Paz.

Me encuentro a la cima de la roca. La playa de arena dorada, tranquila, con lenguas de sal que besan la orilla. Desde ese previligiado lugar, vislumbro el horizonte, el volar majestuoso de las gaviotas que dulcemente se mecen sobre las olas, hundiéndose en el mar como flechas para busca su alimento.

Me encanta empaparme de esa brisa tan dulce, abro mis brazos y respiro hondamente. Quiero agarrar estos instantes atrapados en el pensamiento. La soledad del mar la siento como un sueño. Es sol se despereza tímidamente con sus rayos luminosos que lo convierten todo de color.

El agua es tan transparente, se pueden ver los peces deslizándose bajo las aguas, en la cima unas barcas, rojas, blancas, azules se balancean suavemente al compás de las suaves olas.

Si aguzas el oído, escuchas la música que interpretan ellas, si, ellas hablan, cantan, van y vienen, besan la arena y se van, nunca se cansan y en movimiento siempre están.

Mirando el enigmático mar, una se llena de una dulce paz que te hace soñar. Presiento su presencia muy cerca de mí. Si, me mira con sus ojos azules como el mar, como un murmullo su dulces voz me dice.¡No te amargues, no estés triste, no todos los seres piensan igual! Sigue adelante. Yo nunca te dejaré, velare, te querré, te ayudaré, para que cuando nos reencontremos, nuestro amor seguirá….

Querido mar, estoy cerca de ti, veo las olas lamer la arena, veo el agua como un cristal, como una esmeralda, siento la brisa que me acaricia, huelo a sal, a arena, a mar. Mi corazón late. Mi mente protesta. Estoy tan cerca, solo unos pasos y me hundiría en tus aguas,¡Que delicia! Mas el destino que me toca vivir me lo impide.

La arena se interpone como una gran muralla, entre el agua y yo. Más puedo soñar, que tus aguas se deslizan por todo mí ser, que las olas me balancean, que los peces me saludan, y los rayos del sol me iluminan….

Abro los ojos, el mar esta lleno de seres nadando, felices, orgullosos de poder gozar del baño dorado de Tossa de Mar….

Ellos no saben que unos ojos los admiran, y que seria tan fácil
cogerla y meterla en el Mar....

Ponerse en la piel del otro no es nada fácil,¡ hay que pasarlo para entenderlo!


Mercé Cardona

4-10-2009

viernes, 9 de octubre de 2009

L A G R I P E -A-







L A G R I P E - A-


Llega la gripe –A-. Nos lo han dicho todos lo medios de comunicación a lo largo del verano. Llega una gripe que se ha llevado por delante la vida de unas docenas de personas en nuestro país y ha disparado las alertas de muchos profesionales de la salud en el primer mundo.

Desde los gobiernos se tranquiliza al personal y se anuncia que ya se está haciendo acopio de vacunas para la administración masiva de las mismas. Se insiste en prevenir, en usar pañuelos de papel y en lavarse las manos una y otra vez, sobre todo si se ha estornudado antes.

Desde algunos medios se esta hablando de que muchas costumbres religiosas van a vivir cambios significativos; y así se habla de que van a prohibir en Navidad o la cruz en Semana Santa abrazar al apóstol Santiago, besar la columna de la Virgen del Pilar y mas cosas parecidas. Los más atrevidos llegan a decir que la comunión habrá que repartirla con guantes desinfectados, que se retirará el agua bendita y que la paz habrá que dársela con una inclinación de cabeza sin rozar al vecino. No falta quien dice que peligran algunas procesiones y que si la cosa sigue hasta Semana Santa. Los costaleros tendrán que llevar trajes especiales que imposibiliten compartir el aire viciado que hay bajo los pasos entre olor a devoción, a cera y a sudor.

Se ha hablado de retrasar el curso escolar y vacunar a todos los docentes. Dicen que en los Hospitales las medidas de seguridad van a ser extraordinarias y en los mercados los dependientes llevarán mascarillas.

El tema ha estado presente en todos los medios que una y otra vez, han querido serenar a la gente diciendo que el Gobierno ya estaba manos a la obra.

No creo que sea un tema para tomárselo a broma: por otra parte, el esfuerzo por la salud de la población me parece más que meritorio, pero me van a permitir que les explique que he tenido este verano una doble decepción al hacerme unas ilusiones con este tema que, para mi frustración, no se ha cumplido.

Por una parte, he deseado que se tomaran unas medidas de seguridad extraordinarias (con la gripe y con otros temas) en macroconciertos monegrinos, macrodiscotecas, macroconcentraciones de jóvenes y otros espacios macros donde el tráfico de drogas, por ejemplo, esta absolutamente bendecido produciendo muchas más muertes que la gripe –A-.He deseado también oír alguna noticia de cómo iban a regular el rodaje de las series juveniles en donde los rollos sentimentales de unos y otros son el gran tema de los ingeniosos guionistas y donde en la cama y en los váteres hay gran actividad argumental ( me imagino a los protagonizas en trajes de astronautas para no contagiarse con ningún virus griposo). He deseado incluso que a la primera liga del mundo, o sea a la nuestra, se le hicieran también tomar toda serie de precauciones para que en las gradas en los vestuarios en el terreno de juego no se pudiera compartir ningún microbio mezclado con los lances del juego y las aglomeraciones.

Para mi frustración, solo se ha hablado de iglesias. Escuelas, Hospitales y lugares de la vida cotidiana.

Por otra parte, he deseado que nuestras Administraciones del primer mundo vendan medicamentos eficaces a los países pobres asolados por enfermedades que ya se curan y que, sin embargo, en esos países se ha convertido pandemias que matan anualmente a millones de personas por no disponer de vacunas ya que las compañías farmacéuticas internacionales no hacen negocio por esos pagos y, por tanto, no las suministran. Al parecer es más exitoso vender armamento sofisticado que desangra a esos pueblos y les condena a la miseria. Nuestras administraciones bien lo saben y son cómplices de esas tragedias mientras empresas como la Farmacéutica Roche han visto multiplicar sus acciones en estos tiempos de crisis.

Es cierto, hay que tomar precauciones para no contagiarse de la gripe…pero también habrá que tomarlas para no contagiarnos de otros virus que andan por ahí y pueden nublarnos la vista.

Escrito de Josan Montull.

Mercé Cardona
8-10-2009

sábado, 3 de octubre de 2009

E L V E R A N O








EL VERANO



Terminó el verano, el tiempo que parece que todo esta permitido, hay un desorden exterior y otro interior, los horarios no existen, las familias se dispersan, todo es como si estuviera caótico…. Pero a pesar de todo yo adoro el verano. El día es largo, y las noches estrelladas tienen un encanto especial.

Terminó el verano. El otoño con su sensatez asoma su nariz sembrando de rayos tostados todo el valle. Las hojas cansadas de tanto calor empiezan a deslizarse por los suelos tapizados de alfombras de oro viejo.

Un nuevo ciclo se inicia. Es la rueda del Universo que nadie puede detener. Unas leyes a las que todos obedecemos en silencio. Los estudiantes regresan a sus escuelas, los vagabundos siguen vagabundeando sin percibir la diferencia. Entre la juventud florecen las alegrías con la dicha de reencontrarse. Para otros los dolores propios seguían sin poderse enterrar.

Todo termina, todo vuelve, y nosotros también….


Mercé Cardona


23-9-2009

martes, 15 de septiembre de 2009

DIALOGANDO CON EL MAR







DIALAGANDO CON EL MAR



Paseando por la playa, mis pies se hunden placidamente en la plateada y suave arena, es una sensación placentera, el cosquilleo de la arena te relaja, te da paz.

Mis ojos se pierden en la lejanía y el azul de las cristalinas aguas, las olas ondulantes se balancean, unas vienen, otras se van. Unas gaviotas sobre ellas se mecen contentas. ¡Quién pudiera ser una de ellas!

¿Qué las hace mover?

¿Qué escondes o mar inmenso?

Todo tú eres un misterio, en tus profundidades hay maravillas, que quizás ningún ser humano ha podido descifrar.

¿Qué te hace ser suave?

¿Qué te hace ser violento?

¿Por qué destrozas y lo arrasas todo cuando estas enfurecido?

¿Qué fuerza misteriosa te empuja, o mar bravío, a levantar tus aguas cuando estas furibundo?

Los científicos tienen sus respuestas, pero yo presiento que hay otra fuerza misteriosa como la vida misma, que nadie puede con certeza decir que tiene la verdad.

¿Cuántas verdades hay?

Cada cual tiene la suya…

Pero yo mar inmenso, te quiero, porque tu me haces soñar.

Te quiero, porque te llevas mis penas a allá a lo lejos, en las profundidades misteriosas que solo tú sabes.

Te quiero, te admiro, ¡delante de ti me siento pequeña, insignificante, un ser diminuto, como un granito de arena!


Mercé Cardona

25-7-2009