lunes, 19 de octubre de 2009

MI ABUELO Y LA CASTAÑADA


MI ABUELO Y LA CASTAÑADA

Mi abuelo Juan, era alto y muy delgado, siempre vestía con una blusa negra, hecha con una pieza que se llama canesú de la cual salían unos frunces y quedaba como si fuera una bata corta muy ancha, siempre llevaba una gorra y zapatos negros. Mi abuelo no era muy hablador, pero era de aquellas personas que se hacen querer.

Yo era muy jovencita y recuerdo una cosa que nunca entendí como lo conseguía. La calle donde vivíamos era de tierra, cuando llovía, todo quedaba llena de barro y charcos, y los que transitábamos por ella idem de idem, pues el no, yo lo observaba cuando lo veía venir, andaba despacio, al entrar a casa le miraba los zapatos, y cosa extraña, estaban limpios por todos lo lados, y le decía, abuelo,? como lo haces para no llegar con las zapatos llenos de barro? El contestaba, tengo miramiento, de donde pongo los pies, así es la vida, si la quieres vivir bien, tienes que tener mucho cuidado con lo que haces, mas yo era jovencita, y la verdad, lo que me contestó, lo he entendido cuando he sido adulta, pero por mas que lo piense, nunca he comprendido como lo hacia para no llenarse los zapatos de barro como nosotros.

Una de las cosas que recuerdo con mucha ternura, era la fiesta de la castañada. Mi abuelo hacia de aquel día todo un ritual. Teníamos un patio con una gran parra, una mesa redonda de hierro pintada de verde y muchos tiestos llenos de flores. Durante todo el año, el iba recogiendo los sarmientos de las viñas que habían al final de la calle, de todo aquello, preparaba una gran hoguera en medio del patio, antes de prenderle fuego, agarraba las castañas y les hacia un corte en medio de cada una, luego las ponía en una sartén en la que había hecho unos ajugeros con un clavo para que así pasara el fuego, preparaba un cubo lleno de agua, lo ponía encima de la mesa, mientras ponía un saco encima de una silla vieja, nosotros mi hermano y yo estábamos sentados mirando con mucha atención todo el preparativo, como si fuera una ceremonia, el encendía el fuego mientras decía, vosotros soplar que así la flama se ara mas grande, cuando el fuego estaba bien rojizo , ponía la sartén y las castañas, dándoles vueltas, de cuando en cuando las rociaba con un poco de agua que tenia en el cubo, las que estaban cocidas, las ponía sobre el saco, las tapaba diciendo, ale, sentaros cada uno sobre ellas y así serán mas buenas ( pero en plan de broma) no os tiréis ningún pedo, cuando todas estaban bien cocidas, ponía los boniatos, para que se cocieran bien, una vez cocidos, los juntaba con las castañas dentro del saco, y así se mantenían calientes, con una gran ceremonia apagaba el fuego con agua del cubo para que no quedara rastro de humo, luego entre todos, lo dejábamos muy limpió, la mesa la poníamos de gala, cuando todo estaba en su punto, nos sentábamos a su alrededor con mucha algarabía por parte de toda la familia, y así hacíamos la gran castañaza, durante horas estábamos felices de encontrarnos juntos, celebrando la fiesta de todos los Santos, allá explicábamos cuentos, chistes, haber quien lo hacia mejor. Cuando lo recuerdo con añoranza aún revivo aquellos tiempos pasados, que no volverán. Eran costumbres sanas y que ahora la juventud ni lo hace y encima se aburren…

Yo, también tengo una sartén vieja, con sus respectivos agujeros, pero no saben lo mismo, pues están cocidas en la cocina, por lo que todo pierde su encanto de la fiesta que recuerdo cuando mi abuelo hacia de este día todo un ritual.

Son tiempos pasados, son tiempos añorados, lástima que la juventud de ahora no sabe saborear las tradiciones que tan felices nos sentíamos rodeados de todos los seres queridos.


Mercé Cardona


4-10-2007

2 comentarios:

Rafael Humberto Lizarazo Goyeneche dijo...

Hola, Mercedes...

Con mucha razón decimos que: "Todo tiempo pasado fue mejor"

Con el paso del tiempo valoramos mucho más aquellos años, aquellas cosas y aquellas costumbres de nuestros abuelos; es que ellos tenían sus secreticos bien guardados y todo les salía de maravilla.

Muy entrañable tu relato,

Abrazos.

En mi ultimo post, también recuerdo a mis abuelos.

Sandra Figueroa dijo...

Lindos tus recuerdos amiga. Yo tambien recuerdo a mis abuelos, eran otros tiempos. Te dejo un beso, cuidate mucho.