martes, 15 de septiembre de 2009

DIALOGANDO CON EL MAR







DIALAGANDO CON EL MAR



Paseando por la playa, mis pies se hunden placidamente en la plateada y suave arena, es una sensación placentera, el cosquilleo de la arena te relaja, te da paz.

Mis ojos se pierden en la lejanía y el azul de las cristalinas aguas, las olas ondulantes se balancean, unas vienen, otras se van. Unas gaviotas sobre ellas se mecen contentas. ¡Quién pudiera ser una de ellas!

¿Qué las hace mover?

¿Qué escondes o mar inmenso?

Todo tú eres un misterio, en tus profundidades hay maravillas, que quizás ningún ser humano ha podido descifrar.

¿Qué te hace ser suave?

¿Qué te hace ser violento?

¿Por qué destrozas y lo arrasas todo cuando estas enfurecido?

¿Qué fuerza misteriosa te empuja, o mar bravío, a levantar tus aguas cuando estas furibundo?

Los científicos tienen sus respuestas, pero yo presiento que hay otra fuerza misteriosa como la vida misma, que nadie puede con certeza decir que tiene la verdad.

¿Cuántas verdades hay?

Cada cual tiene la suya…

Pero yo mar inmenso, te quiero, porque tu me haces soñar.

Te quiero, porque te llevas mis penas a allá a lo lejos, en las profundidades misteriosas que solo tú sabes.

Te quiero, te admiro, ¡delante de ti me siento pequeña, insignificante, un ser diminuto, como un granito de arena!


Mercé Cardona

25-7-2009

1 comentario:

Mª Jesús Lamora dijo...

Yo creo que ese sentimiento que demuestras frente al mar lo tenemos muchas personas.Yo diría que todas.
Un abrazo para ti.