domingo, 1 de enero de 2012

NAVIDAD EN MEDIO DE LA CRISIS



En las postrimerías de este Diciembre, luminoso y raro; cuando el trimestre toca a su fin y las vacaciones, tanto tiempo olfateadas, se no regalan a muchos, llega otra Navidad. Y entre villancicos y turrones, en el ambiente se respira un no sé qué de intransigencias y conflictos, de malos rollos y miserias que dificultan en gran manera un estrecharse las manos a cara descubierta para felicitarse la vida.



Ahí está una inmigración que nos sobrecoge, una juventud desorientada, confusa y con un futuro más que oscuro, una situación económica que se ha llevado ya a cinco millones de parados por delante. Por ahí andan los programas de la tele que sirven de vomitorio de oro para vagos y putones con su circo de vergüenzas que entretiene al respetable; están ahí los banqueros jubilados son sus sueldos insultantes y los 15 M indignados y aún no resignados a este orden tan poco ordenado. Se agazapan en Diciembre los que nos invitan a gastar en lo superfluo lo poco que nos queda, los que nos hacen soñar loterías y nos venden vacíos con lucecitas con apariencia dulzona y relamida. Se sientan en los banquillos servidores acusados de servirse y de ponerse hasta las trancas co el erario que es de todos, los hay de muchos colores y credos, miran muy serios a sus señorías mientras al espectador un color se le va y otro se le viene ante tanta exhibición de morro y cara dura.



Es la crisis, nos dicen, una crisis que genera pobreza con rostros cercanos y en todas la clases sociales, una crisis que provoca desahucios de familias enteras mientras miles de pisos ya no encuentran comprador y languidecen vacíos, una crisis que indigna y angustia mientras la ira es mitigada por el fútbol. Los goles, las ligas, las Champions y las copas se han convertido en el nuevo circo que entretiene cuando van escaseando el pan y la dignidad. Ahí están también los entrenadores que no hacen rueda de prensa generando ríos de tinta por su silencio mientras miles de familias acuden a Caritas sin que tan apenas tenga eco la solidaridad tantas veces practicada.



Y en medio de esta cabalgata de sinsabores y esperanzas, nos dicen que un Niño con mayúsculas nace en un establo. Y se nos anuncia también que lejos de las acusaciones y los rechazos, esa Criatura tan nuestra, tan Humana y tan Divina se hace un hueco entre nosotros, frágil y necesitado, arropado entre los pobres y las victimas de todos los signos y de todas las crisis. Y pronto, al mirar al Crío a los ojos, descubrimos que es Dios mismo quien nos mira y constatamos así que en la misma médula del ser humano el pálpito de lo profundo late con fuerza un pesebre.



Y es que somos Humanos. Humanos de verdad, como ese Niño, Frágiles. Tiernos. Divinos. Lo vemos en los ojos de Jesús. El mismo que irrumpe en nuestra Historia, tan convulsa y tan de Dios, para hacernos saborear nuestra propia humanidad.



Por eso, con las manos abiertas y el corazón preparado, permíteme que, sea cual tu confesión religiosa, tu opción política y tu credo, te deseo que vivas en plenitud tu humanidad y te conviertas en portador de esperanza para quien, a tu lado, necesita un poco de justicia y de ternura.



En las postrimerías de este Diciembre, luminoso y raro, déjame que te desee una Feliz navidad.



JOAN MONTULL



Me ha parecido interesante y deseo que lo disfrutéis y penséis en ello….



Mercé Cardona



1-1-2012

5 comentarios:

Conversaciones de todo dijo...

Feliz año Mercede como pasado de ese año.

Ligia dijo...

Muchas gracias por tu visita y comentario en mi blog. Te deseo un feliz y próspero año 2012. Abrazos

Ricardo Tribin dijo...

Querida Merce.

Bella expresion de un magnifico sentimiento.

Felicidades!!!

dolors cerdanya guinart dijo...

Sempre són interessants el articles d'en Joan Montull.

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Lamentablemente las navidades, se han convertido en objeto del comercio, y quienes ablandan el corazón sólo lo hacen por este mes. Hay que ser humanos todo el tiempo. Me encantó tu post, y te deseo lo mjejor en este año, mi apreciada Mercedes. UN beso y un abrazo. Carlos