sábado, 7 de noviembre de 2009

A D M I R A C I Ó N








A D M I R A C I Ó N




Con muchos, muchos otoños a cuestas, me he acostumbrado al paso de las estaciones, que cambian los colores de la hierba y las hojas de los árboles.

Observo la ribera de los mástiles frondosos que agitan sus ramas con pereza para filtrar la luz sutil, cansada de un atardecer otoñal, la luz del sol rendido pesaroso de su debilidad, jugaba con el aire y con mis ojos, creando planos luminosos como si fueran de agua. Aquella claridad irreal envolvió todo el valle, resistente, condenada a morir en el desesperado fin del día.

Los primeros días de otoño. Los árboles desnudos, cubiertos de liquen las ramas quebradizas pierden su aspecto imponente y parecen seres frágiles a los que cualquiera podría dañar.

El frío que nos resulta incomodo nos ayuda sin embargo a regresar a nosotros mismos, a buscar en nuestro interior una particular intimidad…



Mercé Cardona

19-10-2009

1 comentario:

Sandra Figueroa dijo...

Hermoso es leerte amiga y por medio de tus letras, ver lo que tus bellos ojos admiran. Te dejo un beso y abrazo, cuidate mucho amiga.