martes, 28 de julio de 2009

SUEÑOS DE VERANO






SUEÑOS DE VERANO



Era un día de verano de los más calurosos, baje por un camino hacia la playa, rápidamente me sumergí al agua fresquita y cristalina. Salí renovada. Bajo el sol caliente se apodero de mi, una ensoñación.

Cerré los ojos, de pronto me encontré dentro de una roca, solo podía percibir una luz al fondo, pero no me dejaba ver lo que había al otro extremo de la gran piedra.

Con mucha fuerza, la fui apartando hasta que pude salir y ver el otro extremo. La playa del otro lado de la piedra era una maravilla, la arena era de oro fino, y brillaba limpia bajo el sol, las nubes eran de nácar, las rocas de ágata, el muslo formaba unas pequeñas maragdes en forma de lágrimas, todas, agarradas en las rocas se balanceaban al compás de las olas.

Al acercarme a las aguas azules de espuma blanca, las olas me salpicaban las piernas, dejándomelas llenas de diminutas perlas en forma de gotitas de agua que, al quererlas coger se deslizaban piernas abajo, mientras riéndose me decían:-no podrás cogernos! Las olas son las puntas de la barbas del Neptuno, rey de los mares de toda la Tierra! Ven, ven mar adentro y conocerás a nuestro rey.

Al mismo instante, aparecieron dos delfines agarrados a una gigante medusa que parecía de cristal, me subí encima de ella llevándoseme mar adentro. Las corrientes marinas nos arrastraron hasta el otro lado, y allí estaba arrogante y hermoso el rey Neptuno.

Hola. ¡Me increpo con su vos un poco dura!

Ya lo ves, ¡yo no te he puesto dentro de un cubo con aire, tal como lo hacéis vosotros cuando cojeéis las criaturas marinas! quiero que entiendas que estoy harto de los barcos y las barcas, y que la gente de arriba termine con todos los mamíferos, crustáceos, mariscos, y, no tienen bastante, que encima, ensucian las aguas vertiendo bidones radiactivos sobre mi cabeza.

De pronto una especie de cosa fresca, me saco de mi ensoñación, eran las olas del mar que me salpicaban con su blanca y fresca espuma, pero sin perlas que envolvían mis piernas. Miré a mi alrededor, una señora sentada a mi lado, se comía un helado, su hija tiraba papeles y trozos de galleta encima de la arena, una familia comía bocatas y frutas, hacían un hoyo y enterraba los cosas bajo la arena, unos niños cerca del agua, llenaban bolsas de plástico de agua y las tiraban en el mar. En fin, un desastre ecológico casi completo pero en pequeño.

Pensé… Neptuno tenía toda la razón. Vivimos en una civilización sin escrúpulos ni idea de lo que es la dignidad humana. Avergonzada me vestí, pensando que seria mejor marchar, no fuera que durante tan maravilloso sueño, me hubiese resbalado la saliva en la arena y yo también habría ensuciado la playa, y el rey neptuno se enfadara con migo.

Me subí por unas rocas, desde allí se divisaba toda la grandeza del mar, la blancura al romperse las olas en la arena, me recordó las barbas blancas del rey del Mar, el gran Neptuno.


Mercé Cardona

26-7-2009

1 comentario:

Angélica dijo...

Hola Marcé. Me encantó tu sueño. Precioso. Lo malo fue que la realidad te llevó a ver cuanta inconciencia hay con el medio ambiente. Si las personas no nos respetamos mutuamente, menos vamos a aprender a respetar el medio ambiente. Es lamentable amiga. El mundo se acaba por nuestra propia inconciencia, y nadie es capaz de salvarlo.

Un abrazo y mis agradecimientos por tus palabras en mi blog.