viernes, 30 de abril de 2010

P A T E T I S M O






PATETISMO

Un colchón de nubes grises y negras
danzan bajo el cielo, haciendo que sea
un día triste, igual que mi corazón.

Si. Tengo nostalgia, tengo añoranza, y agobio
de tanta soledad, me esfuerzo por superarlo
más mis lagrimas ruedan por mis mejillas
sin poderlo evitar.

Son días triste, llenos de melancolía, llenos
de recuerdos que nunca volverán, se que no
se puede retroceder al pasado, pero somos
humanos….

Miro al cielo, ¡También esta llorando! Sus lágrimas
son como perlas que bajan rodando, rebotan contra
la tierra que las está esperando.

La TV. Anuncia diluvios, ríos desbordados que
arrasan con su furia coches, casas, árboles sin
ninguna compasión.

Tanta tragedia que hay por el mundo, yo aquí
arropada tras los cristales, mirando la lluvia y
dejando resbalar mis lágrimas sin pensar en
los demás.

Mañana será otro día ¡también es bueno llorar!



Mercé Cardona

4-1-2010

lunes, 26 de abril de 2010

ESPEJISMO






E S P E J I S M O

Una luz de verano espesa como la miel, se filtraba en medio de los grandes pinos, abetos y encinares, y resplandecía sobre el tapiz de la pradera estampada de flores silvestres.

Fue uno de los últimos días de esa ola de calor de verano, con el aire, como cristal rayado, enloquecido por el sol destellante.

Mi mirada extraviada, fija entre las ramas acribilladas de sol. De pronto apareció una silueta en el centro de la escena, el punto de fuga sobre el que todo convergía. ¡Era el ¡ entre los árboles, se dibujaba con tan meticulosa falta de artificio, esa figura y esa sombra: esa tela blanca sobre la hierba bruñida, el árbol inclinado verde-azul, y su hermosa silueta entre los volantes de los helechos, incluso esas nubecillas, que intentaban aparentar no moverse, en el cielo marino y sin límites… Y el seguía allí, mirándome con sus ojos azabaches y dulces como la misma miel.

A pesar de los años, su figura era inolvidable. Los rayos del sol, de un dorado oscuro y las sombras largas y finas, con la forma de cipreses caídos, eran los mismos y reinaba la misma sensación de tiempos pasados. Todo estaba empapado y cubierto de gemas con el mismo azul ultramarino del piélago. Me sentí inexplicablemente liguera, era como si la tarde me rociara. Me encontré empapada y goteando con falaz patetismo, como si me hubiera quitado el peso del dolor contenido.

Un rayo de sol deslumbrante cayó sobre mí, me hizo cerrar los ojos.

Todo fue un hermoso espejismo que nunca olvidare.


Mercé Cardona

3-1-2010

jueves, 22 de abril de 2010

LA NOCHE Y SU MINTERIO




LA NOCHE Y SU MISTERIO


Cae la noche, incontables estrellas titilan sobre mi cabeza. Más que un cielo repleto de destellos parece que los hayan esparcido al azar. Algunas son gigantescas rebosantes de vida. Cuanto más las miro, me da la sensación que están al alcance de mi mano. La visión es tan hermosa que me quita el aliento. Pienso que ellas también viven y respiran, igual que los árboles, imagino que me están contemplando. Nada escapa a su mirada.

Bajo este cielo tan resplandeciente los latidos del corazón se me desbordan. Siempre he vivido bajo el cielo y nunca había reparado en su existencia. No me había detenido un solo segundo a pensar en ellas. Y no solo en las estrellas. ¿Cuantas miles de cosas hay en este hermoso planeta que desconozco? ¿Cuantas cosas en las que no he reparado jamás? Al pensar en ello me siento horriblemente impotente. Vaya donde vaya no podré de dejar de pensar en lo insignificantes que somos, no sabemos lo que realmente existe, ¿donde esta la verdad?¿ donde esta Dios?¿ donde se esconde el misterio que nadie sabe con exactitud explicar? NO QUIERO PENSAR….

Miro el infinito firmamento. Percibo lo vivos que son los sonidos de la Madre Naturaleza a mí alrededor. El trinar de los pájaros, el mormullo incesante del río, el suave susurro del viento haciendo danzar las hojas de los árboles, el perfume de la tierra y las flores. Todos son sonidos humildes que llegan a mis oídos con una viveza y una intimidad que se adentra por todo mí ser: Creo que todos los perfumes y sonidos están entrelazados, ligados, pero se distinguen claramente cada uno de ellos. Igual que los seres humanos.¡Que milagro! No hay uno igual….

CUANTO MAS SABEMOS MENOS SABEMOS.

Mercé Cardona

25-1-2010

sábado, 17 de abril de 2010

AMO LA NATURALEZA






AMO LA NATULALEZA

Empecé a valorar y querer a la Madre Naturaleza, su gran valor en este mundo.

Por la mañana cuando me desperté junto al río, en un lecho de hierba verde y fresquita. Una barcaza bajaba por sus cristalinas aguas, los pájaros volaban de acá allá, como si cosieran el aire. Era una imagen tan maravillosa, que por unos segundos, olvide la terrible sensación que me oprimía el pecho desde que me dieron la noticia que él había traspasado la línea….

Su imagen se reflejo dentro de mi ser, le vi solo en la gran explanada, estaba un poco curvado en su silla, de lejos pararecia la imagen de la soledad, mi corazón voló hacia él, pero mi cuerpo, no se el porque, se quedo mirándolo sin moverse. Ahora me arrepiento, de no haber ido, abrazarlo, acariciarlo, decirle todo lo que el representaba para mi. No se….Fue la última vez que lo vi ¡Hay! ¡Cuánto te hecho de menos!

Pienso en todo lo que planeamos para este verano, y como dice el dicho” el hombre propone y Dios dispone”.

A un no me hago a la idea, quiero pensar que aun estas allí, en tu jardín, en tu ordenador, haciendo tus cosas, no quiero ver tu tumba….Quiero recordarte tal como eras, y así será hasta que nos volvemos a reencontrar….

La vida es un sueño. Y para mí tu eres y serás mi sueño.


Mercé Cardona

5-8-2009

lunes, 12 de abril de 2010

F A N T A S E A R






F A N T A S E A R


Espere a que llegara la hora del crepúsculo. La fuerza del sol se esforzaba en romper las últimas nubes. Dos rayos de luz deslumbrante cayeron sobre la extensa pradera en forma de un compás abierto, plateado y preciso. El sol se esforzaba pues quería ahogar las nubes, desnudarse ante las criaturas del mundo y hacer arder la tierra. Pero las nubes oponían su resistencia color turquesa y aquella pelea germinada en un paisaje que era como las pinturas donde los artistas intentan representar la Naturaleza con una luz que era como un destello mágico.

En el instante último el sol asomo, anaranjado y ardiente. Y el horizonte pareció temblar con el pálpito de una belleza irreal mostrándose así apenas un instante, como todo lo que tiene el aire de lo imposible. Fue como un profundo respiro ardoroso de hondo sabor a miel.

La mañana se levanto fea, con un cielo colgado sobre la gran pradera como un velo hecho jirones. Atravesé campos secos pues hacia días que no llovía, la sabana que cubría el cielo se ensanchaba conforme me iba alejando. A la izquierda de la carretera se alzaban unas arrogantes cordilleras en forma de serrucho. De pronto el paisaje se hizo más verde, con bosques de acacias que trepaban hacia los montes, como un ejército de setas.

A lo lejos, se divisaban gigantes montañas, una de ellas parecía que quería llegar a tocar con su cresta puntiaguda la sabana que cubría el cielo. El campo olía a tierra preparada para recibir la lluvia que parecía que no tararía en bajar del cielo. Delante de mis asombrados ojos, asomo como por encanto un arito de luz blanco y cegador, era un grandioso lago, sus cristalinas aguas y el rayo de sol que se filtraba entre las nubes deslumbraban sobre el, igual que un espejismo bajado del misterioso firmamento….

Mercé Cardona 1-1-2010

viernes, 9 de abril de 2010

E C H I Z O

E C H I Z O

Han terminado las fiestas, fiestas que para muchos han sido borracheras, desmadre, y sin sentido para algunos, de lo que realmente representan. Pero no llegan a más….

Yo harta de tanto desorden en mi ambiente, donde se duerme de día y se sale de noche, harta de tanta tontería, tontería para mi modo de pensar y de sentir. He salido a dar un hermoso paseo.

Quizás soy egoísta, pero necesito evadirme, hacer algo que me gusta mucho. ¡Ir a ver el mar!

Sentada cerca de una barca que dormitaba junto a la arena plateada, he hundido mis pies, las olas ondulantes se mecían sin descanso. Poco a poco mi alma se queda transportada y vaga por el espacio a hacia otra dimensión….

Que pequeño recipiente de tristeza somos navegando en este apagado silencio a través de la oscuridad, escuchando el monótono repetido e irregular romper de la onda en la playa, el solitario grito de las aves marinas insomnes, y a veces, el lejano traqueteo de una carrasca para espantar pájaros.

Es maravilloso poder admirar un verdoso crepúsculo después de la lluvia, con un reflejo de luz húmeda en la ventana y en pájaro completamente fuera de estación, trinando en los lupinos que goteaban como si fueran perlas que bajaban del cielo.

Cuando mis parpados se abrieron en la oscuridad azul plomizo, y el silencio reinante te invitaba a tener una gran paz. Me levante, mi corazón se lleno de amor, acepte a todos por igual. Y me ame a mi misma con todo corazón….. LO NECESITABA.

Mercé Cardona

7-1-2010

jueves, 1 de abril de 2010

M A R Z O

M A R Z O


Era una preciosa mañana de Marzo. Descubrí las primeras flores tiernas apuntando en las ramas de los árboles y me pareció que podía oler su perfume dulzon e intenso.

El sol sabe engañar, cuando no es fuerte pero finge serlo, se cree maduro, caliente en sus últimos mañanas de invierno, cuando el cielo parece una fotografía de si mismo, es de un azul bruñido como retocado por un pincel de un famoso artista. Las montañas al fondo, los picos enjoyados con perlas de nieve, algunas nubes pálidas deshilachadas como finas telarañas, como si quisiera afirmar la perfección de un gran espejismo de la radiante exuberante primavera.

¡Que buen día hace pensé! Pero tenía frío, el viento aun helado me cortaba la cara.

Me adentre por un camino rocoso, no sabia donde me llevaría, pero me gusta la aventura, a si que seguí, lo hacía despacio, con cautela, era como si quisiera descubrir el otro lado del planeta. De pronto ante mi un gran peñasco, al fondo una magnifica llanura, cubierta de hiedra que mojada por el rocío de la madrugada, brillaba como si estuviera hecha de gemas preciosas….

Los rayos del último sol de un rojo encendido, parecía que estaba cubierto de brasas o de virutas de cobre.

Fue como un premio a mi osadía de seguir el camino incierto como la vida misma.


Mercé Cardona FELICES PASCUAS

20-1-2010