viernes, 9 de abril de 2010

E C H I Z O

E C H I Z O

Han terminado las fiestas, fiestas que para muchos han sido borracheras, desmadre, y sin sentido para algunos, de lo que realmente representan. Pero no llegan a más….

Yo harta de tanto desorden en mi ambiente, donde se duerme de día y se sale de noche, harta de tanta tontería, tontería para mi modo de pensar y de sentir. He salido a dar un hermoso paseo.

Quizás soy egoísta, pero necesito evadirme, hacer algo que me gusta mucho. ¡Ir a ver el mar!

Sentada cerca de una barca que dormitaba junto a la arena plateada, he hundido mis pies, las olas ondulantes se mecían sin descanso. Poco a poco mi alma se queda transportada y vaga por el espacio a hacia otra dimensión….

Que pequeño recipiente de tristeza somos navegando en este apagado silencio a través de la oscuridad, escuchando el monótono repetido e irregular romper de la onda en la playa, el solitario grito de las aves marinas insomnes, y a veces, el lejano traqueteo de una carrasca para espantar pájaros.

Es maravilloso poder admirar un verdoso crepúsculo después de la lluvia, con un reflejo de luz húmeda en la ventana y en pájaro completamente fuera de estación, trinando en los lupinos que goteaban como si fueran perlas que bajaban del cielo.

Cuando mis parpados se abrieron en la oscuridad azul plomizo, y el silencio reinante te invitaba a tener una gran paz. Me levante, mi corazón se lleno de amor, acepte a todos por igual. Y me ame a mi misma con todo corazón….. LO NECESITABA.

Mercé Cardona

7-1-2010

1 comentario:

Maria Luisa dijo...

Merce-

Que bonito relato...
Que sentido...
Que real...
Cuantas veces necesitamos querernos a "nosotras mismas".

Es una buena filosofía de vida.

Un abrazo, grande, grande.