RECUERDO
Hace
años tenía una tienda de productos naturales. Venía a hacer visitas, una
doctora que recomendada alimentos (macrobióticas) a base de arroz integral,
algas y verduras, y la verdad funcionaba.
Con
el tiempo formamos un buen equipo, venían unos jóvenes, y les hablaban de las
excelencias de la vida macrobiótica, y la verdad, la gente se encontraba mejor
de sus dolencia. Jo era un ejemplo. Antes estaba gordísima y haciendo la dieta perdí
15 k. y nunca más me he engordado, a
pesar que ahora como de todo, pero lo
más sano posible.
Mis
hijos eran pequeños, y no recuerdo como fue, organizaron un campin a un pueblo
deshabitado. Creo que le llamaban “Casa Catalina”. El caso es que me anime y
fuimos con mis hijos y unas ratitas con sus respectivas jaulas.
Nos
plantaron la tienda que alquile, Eran unos jóvenes muy dinámicos y acogedores,
alegres con la fuerza de la juventud. Era un pueblo encantador, delante de mí
un rio con unas aguas cristalinas como jamás había visto, estaba repleto de
cangrejos, peces, que se deslizaban alegres por las transparentes aguas sin que
nadie les molestara. La verdad me encontré feliz, y mis hijos saltaban de
alegría, “eran 15 días de libertad “para ellos y para mi….
Lu
único que fallaba era la comida, pues cada día era lo mismo y eran 11 niños que
les daban arroz integral y algas kumbu,
ellos empezaron a protestar, pues estaban hartos de comer siempre lo
mismo. Se lo comente a la cocinera y a los responsables, contestación, no tenían
nada más. Hable con los niños y sonriendo contestaron, ala va. Al menos pan con
tomate. La petición fue denegada.
Hacía
mucho calor, no podía dormir, procurando no hacer ruido. Salí de la tienda, el
cielo estaba repleto de estrellas y un aire limpio me acaricio todo mi ser,
¡Que paz, que gozo, parecía el paraíso! Me adentre por un pequeño sendero que
lindaba en una hermosa explanada. Vi luces, escuche risas y un alegre vocerío,
poco a poco me fui acercando. ¡Qué sorpresa! Bajo el cielo reluciente, una mesa
repleta de pan untado con tomate y aceite, trozos de jamón, chorizo y costillas
a la brasa, un pote lleno de ali oli y todos los responsables del campamento,
disfrutaban de aquello que según ellos estaba prohibido. Siempre he odiado las
injusticias, las mentiras y los engaños, y la verdad aquello para mí era una
gran INJUSTICIA, una farsa. Pensé en los niños que casi pasaban hambre y
estaban hatos de arroz. No me pude resistir, me plante delante de todos, no
recuerdo lo que les dije, supongo que de todos menos guapos….
Por
la mañana todos los niños comieron pan con tomate, jamón y chorizo con gran
alegría y alboroto. Por la noche, entre todos se fueron al rio con unos cubos y
linternas, pescaron cangrejos y peces, y para comer hicieron una gran paella
con todos los ingredientes. Me pidieron perdón por haber abusado de nosotros,
que les había dado una buena lección.
Por
la mañana organizaron una excursión todo el día, mis hijos tenían las jaulas a
la sombra, pero cuando llegamos por la tarde el sol había dado la vuelta, y las
ratas estaban fritas. Cuando pasaron los lloros y el disgusto, los enterraron
con una ceremonia y uno dijo” hemos aprendido una lección”.
Mas
yo pienso, que a pesar de los malos entendidos y la poca experiencia de todos,
sirvió para unirnos más, y procurar ir siempre con la verdad, nunca vender a
otro una cosa que tú no sigues.
Mis
hijos, ahora ya son mujer y hombre, siempre recuerdan esos 15 días que pasamos tan felices, en un pueblo abandonado y
nadie recuerda su nombre.
Merce
Cardona
3-2-2017





