Sentada
en una mecedora de madera,
me
balanceo plácidamente, viendo
volar
los gorriones alegres y ligeros,
como
el viento
Las
hojas de los árboles, tienen melodía
y
danzan al son del viento. El sol brilla
como
una estrella del día, las nubes danzan
rápidas
bajo el cielo.
El
geranio florecido, también se contonea y
el
aire, hace que su aroma se esparza por todo
el
ambiente, perfumes, pájaros me acompañan,
mientras
dulcemente me balanceo.
Mientras
,con mi vaivén, la tarde va fundiéndose.
y
yo siento pena por esos seres, que no saben gozar
de
esos instantes tan maravillosos, llenos de cantos,
aroma
y viento…
De
pronto, dejo de columpiarme, miro al cielo, y grito.
¡Mira
el mundo, hombre indolente que gran armonía
tiene!
de estrellas, cantos, flores, luna, sol, mar, y nubes
de
miel.
Mercé
Cardona

3 comentarios:
La humanidad debía abrir más los ojos para cerciorarse de la belleza del universo. Abrazos
Un balanceo de mecedora muy reconfortante......momentos así no tienen precio.Besicos
El universo es tan hermoso que a veces camina como una mecedora.
Un gran abrazo.
Publicar un comentario