viernes, 10 de junio de 2011
E L R E M O L I N O
EL REMOLINO
Me encantan las frías mañanas de mi pueblo, sus crepúsculos deslumbrantes y el oscuro brillo del cielo por las noches, el verde de lo pinos y el suave marrón de las ardillas que corretean por los gruesos tronco de los robustos árboles.
Baje a la playa, empecé a nadar regresando a la orilla. Mi cuerpo joven hormigueaba extasiado al mar, el paisaje. Observando el mosaico maravilloso que componía el sol en un cielo nítido, la suave brisa y fresca y el espumoso chapoteo salado que rompía en torno de mí.
Me senté cerca de las olas que me iban acariciando todo mi ser. De pronto me sentí desorientad, como si algo poderoso me volviera cabeza abajo ¿Qué me pasaba?
Perdí de vista la orilla, al mismo tiempo me sentí sacudida de un lado a otro y luego una fuerza invisible me llevaba hacia abajo. Me asusté, abrí la boca para pedir socorro, me ahogaba, mis brazos y piernas batallaban por mantenerme a flote.
De pronto recordé haber leído algo sobre remolinos No puedo dejar que me lleve. Si me arrastra nunca volveré a salir. Saque la cabeza y aun pude divisar las sombrillas que como flores adornaban la playa, pero volvió la gran fuerza y me hundí otra vez, desesperada me puse de espaldas y relaje las extremidades. Poco después volví a luchar contra la terrible impresión de sentir mi cuerpo lejos de la orilla. Me sentí morir, y grité ¡no quiero morir! Las olas me levantaban, hundían y tiraban de mí. Ayuda grite, y empecé llorar. Y entonces, tan repentinamente como había empezado todo terminó. Las invisibles cadenas espumosas me soltaron y pude agitar los brazos para mantenerme a flote. Había sido desplazada hasta más allá del remolino.
Estaba agotada y muy lejos de la costa. Mire la orilla distante, y pensé, no lo lograré. Me pesaban los parpados, note como si el agua me calentar a mi alrededor, como una mortaja. Me dormí.
Una dulce voz me decía ¡Que hermosa que estas dormida! abrí los ojos, vi sus luceros de color azules y dulces como la miel. Estaba recostado junto a mí, me abrace a el como un naufrago lo hace sobre un tronco en medio del mar.
¿Qué te pasa? Estabas placidamente dormida…. MI AMOR
Mercé Cardona
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

7 comentarios:
Quanta fantasia hi ha en aquest escrit!
¡Ay Mercé! ¡Pero que susto me has dado hija! ¡A medida que iba leyéndote, se me encogía el corazón pensando que era verdad! ¡Me trajiste en ascuas por un minuto! Bueno menos mal que sólo es un sueño, pero que pesadilla eh!.
Felicidades por esta entrada es un relato interesante.
Bueno reina, quiero darte las gracias por dejar tu huella en mi humilde espacio. Un abrazo de esta amiga que te estima. Se muy feliz.
Hola, Mercedes:
Menos mal que era un sueño, ya me estabas asustando.
Que tengas un buen fin de semana.
Abrazos.
Que lindo, mas asustador. Siquiera despertaste.
Un abrazo..
UN HONOR PASAR POR TU BLOG. UN ABRAZO DESDE JAEN
QUE BELLEZA!!!!!!!!
Los recuerdos y nuestro corazón no tienen edad, eso es bonito.
Mi abrazo para ti y lo mejor de la vida.
mar
¡Que miedo! menos mal que fue solo un sueño.
un placer pasar por tu casa.
que tengas una buena semana.
un abrazo.
Publicar un comentario