jueves, 17 de marzo de 2011

FASCINANTE AVENTURA

                                                                                     UNA DE MIS PINTURAS

                            FASCÍNANTE  AVENTURA


Salí de buena mañana, ande por senderos desconocidos, vi un grandioso árbol, me recosté en su acogedor tronco, mientras me dejaba envolver por la sensualidad de aire fresco y perfumado. El viento bajaba débilmente desde las altas cordilleras. Me sentía alejada de mi cuerpo, como si me contemplara desde fuera. Permanecí absorta en la contemplación del hermoso paisaje indiferente hacia todo lo que me rodeaba. Me levanté y seguí mi andadura.

De pronto asomo en el cielo una nube blanca, me recordó un plato de nata, cruzo el cielo y por un instante sin ningún miramiento cubrió el sol y echo un manto de sombra sobre el camino. Las copas de los árboles parecían más altas, y cerraban la senda de la tierra como un teclado artificial. El camino giraba con curvas de serpiente y no parecía tener fin. Mire el cielo, las nubes corrían enloquecidas empujadas por el viento que de repente empezó a soplar, lo hacían en grupos de pequeñas bolas de algodón. Tapaban y descubrían el sol, daba la sensación que el cielo proyectaba sobre la tierra un fuego de luces y sombras. Una ardiente brisa arrojaba sobre mi cansado ser el calor del medio día. Busque una sombra, me estire toda yo debajo de un hermoso abeto, cerré los ojos. Recordé un relato de un abeto y me sentí VOLAR….

Cuando aterricé, empecé a bajar. El descenso termino en un camino casi enterrado en una hondonada del terreno. No atinaba donde me encontraba. Atravesé unas plantaciones. Las hierbas salvajes, crecidas en un campo que llevaba tiempo sin cuidar, se enredaban en los vigorosos troncos, mientras las verdes y anchas hojas trepaban a la altura poniendo sobre la tersura del cielo un manchon color mineral. De algunas plantas colgaban una especie de racimos de uvas,   pesadas estructuras carnosas que tal vez nadie llegaría a recolectar. Pues era un lugar salvaje donde no pasaba ningún ser viviente. Solo yo me arriesgue porque me gusta la aventura.

¡Valió la pena! Lo que  visualice, fue tan  inmenso que ¡Jamás podré olvidar, el aire tan puro que respire,  y la paz que allí reinaba, nadie me lo podrá quitar!…..   Mercé Cardona  17-1-2011

3 comentarios:

MAR dijo...

Nadie!
Tu pintura es preciosa y tu corazón también.
Precioso post.
Mis cariños para ti y mi admiración.
mar

Ricardo Tribin dijo...

Que belleza de pintura y que precioso mensaje.

Un abrazo grande mi querida Merce...

RosaMaría dijo...

Muy bonito, me han gustado tus palabras y también el retrato. Besos.