Entre en mi casa, un rayó de sol asomaba por la ventana alumbrando todo. Una sensación de calma acaricio mí mente.
Me senté en mí sofá. El siempre me acogía con amor maternal, arrulle en el todo mi ser.
Un gran ventanal, apareció de pronto delante de mí, desde el cual se vislumbraba todo el valle.
Los pinos saludaban con mil delgados brazos. El viento casi huracanado mecía sus ramas que bailaban una danza frenética.
Con el tiempo arañando ya el otoño, el hermoso lago y los senderos con flores, mantenían un diálogo de absorta geometría.
La luz grávida y perezosa, comenzaba a dejar tenuas pinceladas de colores y el sol en silencio se esfumaba.
Sentí frió, de pronto un gran fuego calentó toda la casa. El humo gris azul, como una liviana enredadera a punto de transferencia, se hacia una maraña, si se soplaba, el humo comenzaba a dispersarse como un fantasma despavorido, para enseguida volver a unificarse y tejer una columna que seguia viajando indolente.
Despeté. Habia nacido una mañana de resplandores metálicos.....
Mercé Cardona
9-11-2009 OTRA DE MIS PINTURAS
6 comentarios:
Querida Merce.
Tu pintura y prosa crean unas mañanas de resplandores metálicos.......
Merce, hermoso despertar y bello es contemplar esa claridad llena de color y de suave brisa.
Un abrazo.
¡Feliz Navidad!
Merce amiga, que bello leer e imaginar lo que escribes. Que bello tu sentir. Te dejo saludos y un beso a la distancia, cuidate mucho.
Ese rayo de sol ha llenado de luz todas tus letras. Ojalá todas tus mañanas (y las nuestras) contuvieran tantos resplandores.
Un beso
Mercedes: Sos una gran pintora, tus cuadros son una belleza. Este en especial me gustó mucho!
Y la prosa poética es preciosa!
Mercedes, gracias amiga por estar y por la amistad a la distancia, cuidate mucho amiga, te mando un beso.
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