jueves, 28 de octubre de 2010

E L C E R E Z O



En vacaciones, me fuí de viaje a pasar unos días de descanso del bullicio de la gran ciudad. En el regreso hacia un tiempo maravilloso, ibamos contemplando el hermoso paisaje del pirineo, todo era verde y unas florecillas estiraban su cabecita entre medio de las hierbas, unas mariposas de maravillosos colores revoloteaban alegres por toda la predera. Así pasamos del pirineo a las tierras de Lérida. Los pomares y los almendros empezaban a despuntar las primeras hojas y así llegamos a la caravana de coches, que como nosotros querian entrar como un embudo a la gran ciudad.
Había tanta cola de coches que decidimos bajar y pasear y de paso comernos unos bacatas, sentados en la cuneta con mis hijos, yo,vi una cosa que me sorprendió. Allá al lado del cemento de la carretera había un pequeño arbolito con dos ramas, lo reconocí en el acto, era un cerezo.¡Si, un cerezo!¿que hacia allí un cerezo?. Estaba con flores muy hermosas, pensé, ?como podía haber nacido con tanto humo de coches?. Supuse que alguien como nosotros, había parado para comer algo y tiro el hueso de alguna cereza, y se produjo el milagro de la naturaleza. Se lo enseñe a mis hijos, no digamos nada a nadie, porque lo habíamos descubierto nosotros y temiamos que alguien lo rompiera, decidimos que sería nuestro secreto, que al siguiente año volveríamos a verlo. La gran cola empezp a circular, subimos al coche, mi hijo pequeño dijo, mira mama, ¡las dos hojas tienen forma de victoria! Si hijo, es la victoria de la naturalez contra el cemento.....
Mercé Cardona
2-10-2010

6 comentarios:

Maria Luisa dijo...

Querida Merce-

Me parece precioso tu relato, siempre he admirado a la naturaleza y porqué no a las personas, que a pesar de las dificultades, salimos adelante.
Somos como ese pequeño cerezo, discreto,pero con ganas de vivir, de crecer y dar frutos.
Nosotras ya hemos dejado los frutos: Nuestros Hijos/as.
Me parece una excelente idea no decir donde está, dejaremos que la vida siga su curso.
¡Siempre será vuestro cerezo!.

Merce ¡Eres especial!

Ricardo Tribin dijo...

Sabia y muy pictorica, ademas de educadora, tu interesante anecdota sobre el cerezo!!!

Ana Galindo dijo...

Me ha encantado que te acercaras al blog de mi clase, Azul Mar, donde escribimos los alumnos y yo. Esto me ha llevado hasta ti, y me ha encantado la dulzura de tus temas, y la viva expresión que empleas en tu relato. Quiero leerte más a menudo, así que te seguiré de cerca.
También te invito al mío personal, La Casa de La LluVia.
Un abrazo, Ana

Rafael Humberto Lizarazo Goyeneche dijo...

Hola, Mercedes:

Es una anécdota muy gratificante la que nos relatas, la naturaleza nos enseña que con ahínco todo se puede lograr y el cerezo del cuento lo demuestra al crecer entre la selva de cemento.

Después de todo fue un bonito final para tus vacaciones, tal vez el año entrante aún este ahí

Abrazos.

J.M. Ojeda dijo...

¡Hola Mercedes!
La naturaleza, nos da lecciones de vida.

Saludos de J.M. Ojeda

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

La tierra se defiende del embate desnaturalizado del hombre...La Pachamama, no se deja. Un abrazoi, carlos