domingo, 26 de septiembre de 2010

CULMINACIÓN


El sol se extendía sobre las cristalinas aguas, y enviaba su luz segadora como un fogonazo que quemaba y hacía crepitar el océano.
Llegue a la pequeña isla, paecía un brochazo de pintura dorada sobre el mar color fucsia, me recordó un cuadro digno de Vermeer.
Hay pocas luces comparables del atardecer en Formentera, cuando el viento ha barrido la calina y los objetos y los seres quedan singularizados en trazos preciosos, rodeados por un aura palpitante.
La luz al chocar con las rocas parecidas al coral, rebota en tonos rosas contra el océano de duro azul, mientras del cielo parece descender una luminosidad de polvo de oro.
Me senté sobre la arena plateada. El aire venia oloroso y dulce. Era una extraña brisa. Mientras la piel del rostro parecía recibir poderosas vahadas de color humedecido en los labios y en la punta de la nariz, el viento sabor a mar, me dejaba un beso, una caricia almibarada.
Mercé Cardona
8-2-2010

4 comentarios:

EL AVE PEREGRINA dijo...

Belleza de foto que presentas, tal cual coral incandescente, grato debio ser el verlo in situ.

Un abrazo amiga.

Ricardo Tribin dijo...

Regreso despues de unas muy agradables vacaciones y te visito con el aprecio de siempre.

Un gran abrazo

Maria Luisa dijo...

Merce-

Como siempre una delicia leerte.
La fotografía preciosa.

Te quiero.

Sentimientos! dijo...

Querida Mercedes
te dejo todo mi cariño.
Me encantan tus posteos.
Nos visitamos.

Besitos