
UNA EXPERIENCIA
Los pescadores salían a las cinco de la madrugada. Yo, estaba de vacaciones y tuve curiosidad para saber como empezaban el día. Les pregunté si podía acompañarles. Me aceptaron. Ha sido uno de los recuerdos más gratificantes, hermosos y fantásticos que he vivido.
Aun era de noche. No me sentía muy segura a bordo de aquella pequeña embarcación, el agua estaba casi rozándome, prácticamente no se veía nada en la oscuridad de la noche sin luna. Los pescadores conocían su oficio y no se inmutaban para nada, ese día experimente lo que es la confianza ciega en este caso. El chapoteo del agua y la brisa fresca que me acariciaba la cara y hacia revoletear mis cabellos dándome la impresión que yo era uno más de los marineros.
El sol apareció muy despacio en el horizonte, como una inmensa bola encendida a ras del suelo, dando vida a un decorado inmenso, mágico. El mar era impresionante con su grandiosidad, la inmensidad del cielo y la pequeña barca que daba la impresión que flotaba por arte de magia sobre un abismo hondo sin fin, como un palillo posado sobre las inmensas aguas azules reluciendo como un cristal.
Me impresionó, la sonrisa de los pescadores, satisfechos de su duro e ingrato trabajo, que la mayoría de nosotros no valoramos. Pero ellos lo aman, creo que en el fondo son felices, hacen lo que les gusta.
Me sentí feliz, sin saber porque….
Admire la belleza de la naturaleza, con sus movimientos libres, siempre atenta y puntual con su responsabilidad, y lo compare con los pescadores, sus destinos libres, sus vidas libres, porque ellos han escogido su modo de vida y a pesar de los peligros que esto encierra, lo hacen con amor, sobre todo amor al MAR….
Por unos días me sentí libre como un pájaro volador, como las gaviotas que revolotean cada día sobre las olas del grandioso y misterioso MAR.
Mercé Cardona
17-2-2010
Los pescadores salían a las cinco de la madrugada. Yo, estaba de vacaciones y tuve curiosidad para saber como empezaban el día. Les pregunté si podía acompañarles. Me aceptaron. Ha sido uno de los recuerdos más gratificantes, hermosos y fantásticos que he vivido.
Aun era de noche. No me sentía muy segura a bordo de aquella pequeña embarcación, el agua estaba casi rozándome, prácticamente no se veía nada en la oscuridad de la noche sin luna. Los pescadores conocían su oficio y no se inmutaban para nada, ese día experimente lo que es la confianza ciega en este caso. El chapoteo del agua y la brisa fresca que me acariciaba la cara y hacia revoletear mis cabellos dándome la impresión que yo era uno más de los marineros.
El sol apareció muy despacio en el horizonte, como una inmensa bola encendida a ras del suelo, dando vida a un decorado inmenso, mágico. El mar era impresionante con su grandiosidad, la inmensidad del cielo y la pequeña barca que daba la impresión que flotaba por arte de magia sobre un abismo hondo sin fin, como un palillo posado sobre las inmensas aguas azules reluciendo como un cristal.
Me impresionó, la sonrisa de los pescadores, satisfechos de su duro e ingrato trabajo, que la mayoría de nosotros no valoramos. Pero ellos lo aman, creo que en el fondo son felices, hacen lo que les gusta.
Me sentí feliz, sin saber porque….
Admire la belleza de la naturaleza, con sus movimientos libres, siempre atenta y puntual con su responsabilidad, y lo compare con los pescadores, sus destinos libres, sus vidas libres, porque ellos han escogido su modo de vida y a pesar de los peligros que esto encierra, lo hacen con amor, sobre todo amor al MAR….
Por unos días me sentí libre como un pájaro volador, como las gaviotas que revolotean cada día sobre las olas del grandioso y misterioso MAR.
Mercé Cardona
17-2-2010
1 comentario:
Hola, Mercedes:
Muy bonita experiencia.
Cuando uno trabaja en lo que le gusta, confiando en Dios, todo le parece fácil y la vida se hace más llevadera.
Abrazos.
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