
DULCES MOMENTOS
Me embriaga la fragancia de la tierra mojada.
La paz de la espesura vigilada por aquellos gigantes árboles.
El mormullo misterioso de la floresta, canto de aguas invisibles.
La danza latente del aire enredado en las ramas.
La luz que se filtra por la cúpula de los árboles, en claros rayos.
La tarde que languidece, y el sol se esfuma detrás de las montañas.
El cielo con pinceladas, de colores y la primera estrella que reluce.
Ver la luna sonriente que me mira…
Me horroriza, pensar que los inventos de los hombres logren matarla.
Mercé Cardona
10-10-2009
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