lunes, 25 de agosto de 2008

MARIPOSAS

M A R I P O S A

Nací de un diminuto huevo que mi hermosa madre deposito en una frondosa planta, al paso del tiempo salí, era una oruga, al ir creciendo me convertí en una crisálida, me envolví dentro de un capullo parecido a un algodón, allí me fui desarrollando, hasta que llego mi momento, rompí la cubierta y¡ Ho milagro! Salí al exterior del mundo…Era una hermosa mariposa de lindos colores…

¡Dios mío! que grandiosidad, no sabia donde me encontraba todo era nuevo para mi. Mire hacia arriba, un cielo azul cubría todo el firmamento, un sol radiante me deslumbro, mis alas aun frágiles levantaron el vuelo, mire y aterrice encima de una hermosa rosa roja, su perfume me atolondro un poco, pero enseguida me acostumbre a su aroma, allí descanse, observe a mi alrededor, ¡Que maravilla! estaba rodeada de toda clase de vegetación, nunca me hubiera imaginado cosa igual, de pronto un zumbido me sobresaltó,¡ Dios era una avispa ¡ mi madre ya me advirtió que picaban y podían producirte la muerte. Mis alas se extendieron revoleteando lejos de allí.

Observe el paisaje, me encontraba agotada, a lo lejos distinguí un hermoso bosque, estaba repleto de grandes árboles, cual más hermoso, sus ramas con unas hojas de un verde manzana, con el sol irradiaban luces como estrellas caídas del cielo, me pose en una hoja, ¡Que felicidad! estaba arropada, me acorde de mi envoltorio, allí si que estaba segura de todo peligro…Un manto oscuro cubrió la tierra, salio la luna radiante, en el cielo nacieron unos puntitos chispeantes eran estrellas… Me dormí.

Nació un nuevo día, luminoso, el sol irradiaba dulzura, una pradera hermosísima se encontraba delante de mi, de pronto se lleno de niños, ¡que hermosos eran! corrían, gritaban, reían, yo no me atrevía a moverme, pues mis alas son muy endebles, en nada que las rocen llevan un polvillo protector, si lo toca un ser humano ya no podré volar.

Un niño me descubrió y grito ¡Mirad que preciosidad! es tan hermosa, jamás había visto cosa igual voy a cogerla, la llevare a mi casa, la quiero para mi colección. Madre grite; sálvame, solo tengo un día de vida. No quiero morir llena de atroces agujas clavadas en mi cuerpo. El niño alargo su mano, casi me tenia cogida, de entres las ramas salio un gran abejorro, el niño se susto, yo aproveche para salir volando en busca de mi querida madre y de otras mariposas como yo.

Sin darnos cuenta, los seres humanos somos inconcientes del mal que podemos hacer a unos insectos indefensos, que la Divina Naturaleza a puesto en este hermoso planeta, ellos nos alegran la vida. Las mariposas con sus lindos colores, los pájaros con su trinar al despuntar el día y al caer la noche, las gaviotas balanceándose sobre las olas, es un espectáculo digno de ver. Hay tantas cosas hermosas que abecés destrozamos sin pensar que nuestro planeta es nuestro hogar, es un lugar de paso, debemos aprender a cuidarlo, y no destrozarlo…

A veces hace falta preguntarnos cual es el tracto que tenemos con la Naturaleza, con los árboles, la tierra, la hierba, el cielo, el viento, la lluvia, el sol, las flores, los pájaros y otros animales.¿ Hasta que punto comulgamos con ella? ¿La observamos con admiración? ¿Nos identificamos? Cuando nuestro cuerpo esta demasiado lejos de los elementos se queda mustio, fofo, frágil, porque ha quedado aislado de su fuerza vital. Cuando estamos demasiado lejos de la Naturaleza, nuestro espíritu se seca y muere, porque ha estado violentamente separado de sus raíces…

Mercé Cardona

15-6-2008

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