sábado, 29 de diciembre de 2012

SOLO UNA BANDERA




Hay tantas banderas

que si todas se arriaran sobre el mar

el azul dejaría de ser inmenso.

Hay tantos pueblos

donde la bandera ondea

como un símbolo por encima de su gente.

Donde los pueblos son harapos

y el lienzo de colores

un trofeo exhibido sobre un mástil.

Son tantas las gentes de bagaje diario

por caminos desiertos.

Con la muerte usada como una contraseña

de estandarte a media asta teñida con su sangre.

¿Cuántos lienzos se necesitan?

¿Cuántos hombres serán envueltos con ellas?

Quizás sean sobre costura en tela amarilla

de rendiciones previas.

O en combate de guerra, con su portante

en primera fila hasta caer exhausto

He visto ciudades donde los poderosos

se esconden tras banderas flamantes.

La palabras son astas de contraseña.

Puntas afiladas para pértigas en un desquite

izándola como señera.

Espero que la luz de las estrellas

sean punto de referencia.

Que el caminante no detenga su rumbo.

Que las lindes sean una hilera de frondosos árboles.

Que una bandera blanca se enarbole

con el amor de todos los pueblos.

Por encima de tantos dictadores genocidas



Mercé Cardona

sábado, 22 de diciembre de 2012

GOZO Y ESPERANZA




GOZO Y ESPERANZA



Ahora más que nunca,

Liberémonos del desanimo

A partir de nuestra

Pequeñez.

No hace falta ser el más valiente,

Ni de los mejores,

Será necesario aceptar la libertad

Interior a partir de una

Mirada profunda y limpia

Del entorno dominante.



La crisis económica

Y los valores predominan

Atemorizando.

Hace falta hacerles frente con sabiduría,

Humildad y transparencia

Para vencer el miedo punzante.



En medio del aparente

Desierto y la oscuridad que vivimos,

Encontremos la luz del camino

Donde las prioridades renueven

Una sociedad nueva

Y los éxitos sean de todos.



Y al mirarnos a los ojos de todos

Podamos leerlos si

La sinceridad del que

Decimos es lo que hacemos.

Esta será la señal

De caminar hacia el triunfo final.

Donde el gozo y la esperanza serán

El amanecer de un deseado despertar.



De Antoni García. Un amigo muy querido.



Merce Cardona

viernes, 14 de diciembre de 2012



                                                                 L O A R



Me dormí después de una buena caminata por el bosque. Soñé que estaba en el desierto donde uno puede cubrirse con la manta azul oscuro del cielo, con sus millones de relucientes estrellas, y la luna sonriente me observaba.



De repente, el sol lanzó en la penumbra su primera flecha dorada, luego la segunda, después la tercera, y a continuación, todo un gran haz de luz aterrizo sobre mi cama, envuelto en llamas, como una enorme corona hecha de oro.



Me levanté, asome por la ventana abierta todo mi ser. El sol emergió desde el otro lado de la cima de la montaña más alta. Deslumbrada por el maravilloso espectáculo mire al cielo, luego al sol y seguidamente la gigantesca montaña que se alzaba arrogante a los pies de la pradera, como una enorme masa de blanquísima nieve que con la luz del sol naciente brillaba como un fabuloso diamante.



Del fondo de mi corazón, alce una oración.



¡Monte majestuoso! Orgullo de los humanos, hazme tan robusta como tú. Préstame algo de tu fuerza. Ayúdame en tiempos difíciles como los que estamos pasando (la crisis) Enséñame en confiar en mi misma, como tú confías en Ti….



¡Tu eres la esperanza ¡ ¡ Tú eres el orgullo hecho montaña ¡



Merce Cardona

sábado, 8 de diciembre de 2012


M I S   H I J O S





Cuando mis hijos eran pequeños, nos encantaba irnos de excursión. Un domingo de primavera, nos adentramos en un bosque, de pronto escuchamos el mormullo de agua, nos encaminamos por un pequeño camino, la vegetación era frondosa, por fin descubrimos un riachuelo, contemplamos el serpenteo del agua y las holgazanas ondas que se iban formando en la superficie.



Nos quitamos los zapatos y los tres metimos los pies en las cristalinas y frías aguas que nos hicieron gritar y reír. El fondo era blanco, parecía deshacerse entre los dedos. Con admiración delante de nosotros vimos una tortuga, que se zambullo en el río, mis hijos saltaban de alegría, jamás habían visto semejante espectáculo.



Con poco nos divertíamos, y ahora ves a la juventud aburrida pasando por este hermoso planea sin saborearlo.



La vida da paso a la muerte y la muerte da paso a la vida. Medite sobre esta frase escrita por no se quien.



Merce Cardona

viernes, 30 de noviembre de 2012

                                                        I N S T A N T E S






Al levantarme, tengo la costumbre de abrir mi balcón. Mire el firmamento, comprendí que en el mundo hay un misterio oculto que todo lo domina, que ilumina y prende el tejido de nuestros días, que trenza las hebras de nuestro destino sin que nosotros nos demos cuenta.



Valoré a la Madre Naturaleza, su gran valor en este planeta. Mis pasos se dirigieron por el camino que lleva al río, me senté junto a él, era como un lecho de hierba verde brillante. Una barcaza se deslizaba suavemente río abajo, los pájaros volaban de acá para allá, como si cosieran el aire.



No sabia que pensar, lo que sentía era tan magnético, tan intenso que me producía un dolor, era como si la luna hubiera penetrado en mi pecho y lo hubiera llenado hasta tal extremo que tuve la sensación de una explosión.



Recordé que esa misma sensación la experimente una calurosa tarde de regreso de mi paseo habitual. Los prados verdes tapizados de flores de todos colores. El crepúsculo parecía que prendía fuego a las copas de los árboles, mientras la oscuridad cubría sus troncos. El silencio gravitaba sobre mi cabeza, la belleza se esparcía por el aire, algo puro a través de ello entro en mi interior. Aquella tarde el pecho me había dolido del mismo modo….





Merce Cardona

domingo, 25 de noviembre de 2012


E X C E L S O



Me permito respirar las sales



Inconfundibles de las olas, para



Recuperar mi tiempo perdido,



Mi tiempo olvidado, y cubrirme



Del latido imprescindible de la



NATURALEZA



Acaparar lo inaborrable entre



El tiempo y el espacio, para



Poder escapar del algebra de las



Palabras muertas….





Merce Cardona