miércoles, 26 de noviembre de 2008


MOIA Y SU PAISAJE

Moia es un pueblo encantador de Cataluña, fui a pasar unos días junto con unos amigos.

Salí y me senté sobre un prado, extendí mi mirada a lo largo de un camino, lleno de rosales rojos y blancos y jazmines, entre tanto aroma, el aire mas bien era como un frasco de colonia. Al fondo un verde prado radiante de diferentes tonalidades, una brisa suave hacía que pareciera un mar de hierba con sus olas relajantes.

Mas a lo lejos, se levanta una gran puerta, según dicen dentro hay una fosa del pueblo de Moia, a la izquierda, una ermita con una cruz en el techo, unos cipreses la rodean orgullosos y esbeltos, levantan con arrogancia su elegante figura, parece como si quisieran correr, para ver quien llega antes al cielo sin fisonomía que los esta aguardando.

Allá lo lejos, unos campos de trigo, de un tono amarillo, con sus espigas doradas que el sol hace brillar como plata radiante, más al fondo, unas montañas con un frondoso pinar, olivares y nogales, rodean con su encanto estos hermosos paisajes, que la naturaleza nos deja contemplar, unas nubes esparcidas corren ligueras contra el cielo vasto y rojo, movidos por el aire que de un lado a otro los va meciendo, como si los quisiera dormir en un dulce sueño hasta la eternidad.

Y sin darte cuenta te vas embriagando contemplando tanta belleza, que tus ojos maravillados no dejan de admirar, y una, piensa ¡Como puede ser que se perciba tanta alegría envuelta en una dulce paz!

Embelesada con tanta belleza, parece imposible, que a lo lejos se encuentre el caos de la gran ciudad, y muchos humanos no saben lo que quieren ni donde van...

Mercé Cardona

28-5-98

MOIA UN PAISATGE

Vaig estendre la mirada cap al llarg del caminal, arrenglerat de murtres i falgueres ambrones, al fons un prat d’un verd radiant de diferents tonalitats, una brisa molt suau feia que sembles un mar d’herba amb ses ones relaxants.

Més enllà s’hi aixeca un tancat que guarda dintre seu el fossar del poble de Moià, a l’esquerra, una ermita, una creu a la teulada, així ho està assenyalant, els xipresos que l’envolten tots ufanosos i estirats, aixecant amb arrogància la seva esvelta figura, tot semblant que s’afanyin per mirar qui arriba abans al cel sense fesomia que els està esperant.

I allà a la llunyària, uns prats de blat, d’un to groguenc, amb ses espigues daurades que el sol roent fa brillar com plata d’argent, mes al fons, unes muntanyes amb un frondós pinar, alzines i oliveres rodegen amb el seu encant aquets formós paisatge, que la natura ens deixa contemplar, uns núvols resten surant contra el cel vats i roent, moguts per l’aire que d’una banda a l’antre els va gronxant, com si els volgués adormir fins l’eternitat.

I sense adonar-te’n, et vas embriagant davant de tanta bellesa que els teus ulls van admirant, i un pensa ¡com pot ser que es pugui sentir tanta alegria barrejada amb una dolça pau!

Admirant tanta bellesa, sembla impossible, que més enllà,s’hi trobi el caos de la gran ciutat, que fa que moltes vegades els humans no saben el que volen ni on van.

Mercé Cardona

28-5-98

2 comentarios:

Marysol Salval dijo...

Muy bonito relato, estimada Mercedes, a través de tu pluma he conocido el pueblo de Moia y con tus ojos lo he visto y lo he disfrutado.
Gracias por este paseo, un abrazo en la distancia.

Sandra Figueroa dijo...

Amiga, que bello es todo lo que tus ojos miran y nos lo regalas con tus letras. Te leo, y me contagias tu alegria de vivir. Un beso amiga, cuidate mucho.