
Pasó ya el tiempo
la juventud no espera,
los hijos del amor
con su futuro incierto,
Ramas son de mi tronco,
verdes promesas,
empapadas de lluvia
de sol y anhelos.
Yo puedo ser la encina
plantada en la ribera,
podrida por el polvo
y por el viento.
Podré, sentirme exhausta
de inútiles quimeras,
de amargas decepciones
de otro tiempo.
Y hoy, que la escarcha
me sujeta el alma,
me niega la visión,
y hasta el aliento.
Aunque el viento grite:
¡ la juventud no espera!
centenaria de otoños,
siento, bajo mis pies , la primavera…
Mercé Cardona
11-11-2008
2 comentarios:
Amiga, que lindo poema, me a llegado al alma, me he identificado con el. Te dejo un beso, cuidate mucho. Leerte a hecho que mi alma vuele.
Amiga, vengo a dejarte mis saludos, besos y cariño, cuidate mucho.
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