viernes, 14 de noviembre de 2008


LA ENCINA VIEJA

Pasó ya el tiempo

la juventud no espera,

los hijos del amor

con su futuro incierto,

Ramas son de mi tronco,

verdes promesas,

empapadas de lluvia

de sol y anhelos.

Yo puedo ser la encina

plantada en la ribera,

podrida por el polvo

y por el viento.

Podré, sentirme exhausta

de inútiles quimeras,

de amargas decepciones

de otro tiempo.

Y hoy, que la escarcha

me sujeta el alma,

me niega la visión,

y hasta el aliento.

Aunque el viento grite:

¡ la juventud no espera!

centenaria de otoños,

siento, bajo mis pies , la primavera…

Mercé Cardona

11-11-2008

2 comentarios:

Sandra Figueroa dijo...

Amiga, que lindo poema, me a llegado al alma, me he identificado con el. Te dejo un beso, cuidate mucho. Leerte a hecho que mi alma vuele.

Sandra Figueroa dijo...

Amiga, vengo a dejarte mis saludos, besos y cariño, cuidate mucho.