sábado, 8 de diciembre de 2012


M I S   H I J O S





Cuando mis hijos eran pequeños, nos encantaba irnos de excursión. Un domingo de primavera, nos adentramos en un bosque, de pronto escuchamos el mormullo de agua, nos encaminamos por un pequeño camino, la vegetación era frondosa, por fin descubrimos un riachuelo, contemplamos el serpenteo del agua y las holgazanas ondas que se iban formando en la superficie.



Nos quitamos los zapatos y los tres metimos los pies en las cristalinas y frías aguas que nos hicieron gritar y reír. El fondo era blanco, parecía deshacerse entre los dedos. Con admiración delante de nosotros vimos una tortuga, que se zambullo en el río, mis hijos saltaban de alegría, jamás habían visto semejante espectáculo.



Con poco nos divertíamos, y ahora ves a la juventud aburrida pasando por este hermoso planea sin saborearlo.



La vida da paso a la muerte y la muerte da paso a la vida. Medite sobre esta frase escrita por no se quien.



Merce Cardona

2 comentarios:

dolors cerdanya guinart dijo...

La vida i la mort són fan un cercle.

Ricardo Tribin dijo...

Que lindo recuerdo, mi muy querida amiga Merce.

Me encantaban los paseos de olla en los rios.