
LA MARIPOSA AZUL
Te vi volar, tranquila y liguera. Te mire, mi miraste, nos miramos. Y pensé.
No somos iguales, pero si parecidas, tenemos una cosa en común nuestras ganas de volar…
Eres azul como el cielo, te mire, y de pronto decidí quedarme con tigo para tener el cielo en mis manos, cosa que siempre me obsesiono, tenerte solo para mi.
En la oscuridad de la noche, el azul del cielo, el blanco de las nubes y el resplandor de las estrellas y la luna llena, eras como un pedacito de cielo que se había desprendido, y volabas convirtiendo el paisaje en una suave danza jamás vista por ser humano.
¡Mi deseo se había cumplido, tendría por fin mi pedacito de cielo!
De pronto te mire, si me la quedo, al cielo le faltará un pedacito. Si decido liberarla, el cielo volverá a estar completo y feliz..
Me acorde de mi madre, siempre me decía. Hay cosas que no enriquecen sin que lo pensemos, siempre que seamos capaces de admirar su belleza, porque abecés al querer poseerla la destrozamos.
Así que tuve que decidir. Poseer un pedazo de cielo, o enriquecerlo con un cielo hermoso y completo.
La deje volar tranquila, había podido tocar el cielo. Más la experiencia me enseñó que dejaría de caminar hacia la utopía. Descubrí que hay otras formas de llegar a El…
La mariposa era lo más fascinante que había visto, era tenerla, pero sin vida. Ella voló y mi alma la siguió hasta el infinito.
Mercé Cardona
31-1-2009
3 comentarios:
No me lo puedo creer.
Por fin tienes la cuenta creada en Google.
Un abrazo para ti.
Precioso amiga, tus textos siempre provocan en mi esas ansias de ver todo lo maravilloso que tu ves. Gracias por compartirlo. Besos, cuidate.
Hermoso. Siempre que dejamos libre a alguien le damos la posibilidad que nos traiga lo que deseamos.Aunque en este caso nada menos que un pedacito de cielo.Besos.Pilar
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