miércoles, 26 de septiembre de 2012



                                                                    AMANECER



Son las 6 de la mañana, tengo la ilusión de ver nacer un nuevo día, la inmensa oscuridad cede en pocos minutos. El resplandor azulado del horizonte, rápidamente inicia el gran espectáculo. La superficie azul oscuro del mar, sobrecogido por manchas de espuma blanquecina, va encontrándose con el cielo radiante en la remota línea del horizonte y, aquí, junto a las rocas, rompen las olas espumosas lanzando al aire miles de mariposas que con la luz del sol, parecen de divinos colores.



Admirando semejante espectáculo, mi corazón danza dentro de mí. Necesitaba alocadamente salir de mi ambiente enrarecido, necesitaba huir, desaparecer unos días, evadirme de la cruel realidad, necesitaba inmensamente vivir junto al mar, reponer pilas, reconstruir mi interior desequilibrado frente a tan amargos acontecimientos….



La vida, muchas veces es cruel, nunca deja de sorprenderte, cuando menos te lo esperas, zas, vuelta ha empezar lo que uno tenia olvidado. Y que con tanta ilusión seguía adelante, pero no, todo lo pasado vuelve a renacer, no hay manera de destruir el destino, el destino cruel.



Mi mente ya cansada, por muchos veranos a cuestas, desfilaron recuerdos hermosos, con mis hijos, mi compañero, tiempos que volaron y no volverán.



Volví a la realidad, escuche el mormullo de las olas, ellas nunca cesan, siempre van y viene, y pensé, “la vida sigue” tómala como una comedia de esas que tienen un final feliz….



Mercé Cardona

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