SAN CARLOS DE
LA RAPITA 2
El mar, ¡es
tan hermoso i fascinante! Encontrarme junto a el, es parecido al cielo.
Ande
con paso lento cerca de las olas, que como siempre su ir y venir me acariciaban
dulce mente los pies. Dentro de mi nació una gran paz y alegría, fue como una
oración volando hacia el infinito, hasta encontrar a ese que llamamos Dios….
Me
senté en un banco delante de la torreta de vigilancia, un muchacho desde lo
alto observaba el mar, ese mar azul que tanto me fascina. Si, allí estaba el
con sus gafas de sol recorriendo el horizonte, vigilaba con atención a los
bañistas que gozaban nadando y saltando las suaves olas.
Mi
ojos se posaron sobre el socorrista, note algo extraño, era como si la brisa
que soplaba suavemente nos uniera en un abrazo fraternal, una fuerza interior
me obligaba a no apartar los ojos de el, su figura me resultaba familiar.
No
sé si fue la intensidad de mi insistente observación, que bajo la cabeza y sus
ojos se toparon con los míos a través de sus gafas negras, largo rato aguante
su mirada, de pronto se levanto y bajo las escaleras lentamente, se acerco
pausadamente hacia mí. No sé el porqué, note en mí ser una corriente que
recorría todo mi cuerpo. Me miro y sacándose las gafas sus hermosos ojos se
encontraron con los míos, ¡Dios que mirada! Qué color, que dulzura y que paz
provocaron dentro de mi, el corazón se acelero como un caballo desbocado. No
podía ser, delante de mi estaba mi actor preferido. “Ricardo Darin” el actor
que en sus películas siempre representa un ser sumamente extraordinario,
bonachón, en fin un ser con mucho “ángel” su sonrisa y sus luceros son tan
dulces como un panel de miel….
He
saboreado todas sus películas, las cuales me llenan de paz. Me cogió de la mano
diciendo, quieres danzar junto a las olas. No tengas miedo, ellas son
inofensivas en este país, en ellas hay un reino secreto, que solo lo pueden descifrar
seres especiales como tu y yo. Suavemente me empujo hacia el mar, con nuestras
manos enlazadas fuimos adentrándonos en el agua cristalina, las olas suavemente
acariciaban nuestros cuerpos, me recontó que en su país las olas eran como
gigantes, tenias que tener mucho valor para meterte en ellas, solo lo hacían
los temerarios, pero el espectáculo era digno de ver, me hablaba de Argentina,
su país. Era la primera vez que aterrizaba en San Carlos de la Rápita, estaba
encantado de poder disfrutar y trabajar en ese idílico pueblo de Cataluña. El
nunca gozaba del invierno, pues al terminar el verano, volvía a Argentina y
como es de suponer otra vez verano. (Me encanta, siempre me confunden con el
actor argentino). Pero no lo soy….
Que
delicia le conteste, a mi me encanta el verano, mirándome dulcemente dijo, muy
sencillo, vente conmigo.
Lo
mire, y algo me atravesó por dentro y cosa rara sonaron “campanillas.”
¡Fue
un sueño! ¡Fue realidad!
NO
LO SE
Merce
Cardona
16-4-2016
La
última película que vi y me encanto fue TRUMAN.

6 comentarios:
Que buen post, lleno de magía, muy lindo.
Te dejo un gran abrazo querida.
pdta
No espero un bebe, mis hijas son grandes ya y yo también.
Muackkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkk
te quiero mucho
mar
Qué buenos gustos tienes amiga, en todos los sentidos. Un abrazo.
Estás llena de poesía, de vivencias, estás llena de vida. Una gran alegría leerte. Hasta pronto, Mercedes.
Un post maravilloso, mi muy querida Merce.
Te aprecio mucho.
Qué monentos tan bonitos los que nos compartes hoy desde tu hermoso mar.
Un abrazo.
Seguro que disfrutaste mucho de tu sueño......conozco San Carlos de la Rápita y lo encuentro precioso, tengo una hija que vive en un pueblo cercano.Besicos
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