viernes, 9 de diciembre de 2011






MALDITO MIEDO







En el lugar donde yo vivo, es muy hermoso, desde mi balcón tengo el Castillo, allí vivió Jaime I de Aragón su adolescencia, debajo pasa tranquilo y deslumbrante el río, con sus transparentes aguas, un puente muy hermoso que lo atraviesa.



Me da gozo pasear por el, casi cada día lo cruzo, es mi camino habitual, pero hace unos días, que la tristeza me invade, allí acurrucado, hay un jovencito, tendrá unos 17 años, esta delgado y sus luceros están tan melancólicos que dan ganas de llorar, al pasar me mira. En su regazo hay un escrito, dice, “tengo hambre, no tengo a nadie, ni nada para comer” mí corazón me dice, dale algo, pero mi cerebro es más cruel, y piensa, si le das algo, seguro se lo gastara en drogas o en vino, y paso de largo, siento su mirada detrás de mi, y me siento mal, pienso, a la vuelta lo invitare a comer en la Canela, más al regresar ya no estaba.



Hoy, he vuelto decidida a dialogar con el, estaba en el mismo lugar, hacia frío, me ha mirado, sin pensarlo me he acercado, le he preguntado si tenia casa donde vivir, ha dicho, no tengo nada ni a nadie, he pasado la noche al raso y estoy helado, le he dado unas monedas, pero no me he quedado satisfecha. Si no fuera por el miedo, miedo de ser engañada, miedo de que fuera un delincuente, miedo que te meten los demás contando historias terribles. El miedo es cruel.



Mi corazón me dice, llévatelo a casa, que se duche, y una buena comida lo reanimará, mi cerebro me dice, estas loca, te lo metes y nunca te lo podrás sacar de encima. Miedo, miedo, maldito miedo….





Mercé Cardona

3 comentarios:

dolors cerdanya guinart dijo...

Tot el que dius és veritat, tant el teu desig d'ajudar com el que et diu el cervell. Sempre la lluita dual.

Ismael Pérez de Pedro dijo...

lo mejor, creo yo, es que aún podemos hacer lo que otros ya no pueden, elegir. Un saludo

Ricardo Tribin dijo...

Querida Merce.

Invocas la sabiduria del dar que es maravillosa, aunque nos paguen mal.

Un abrazo