miércoles, 6 de mayo de 2009

LA FECINA SOLITARIA


LA VECINA SOLITARIA

Nati es mi vecina, es una persona encantadora pero muy solitaria, yo la quiero mucho, hace años que vivimos en el mismo bloque de pisos, hogares viejos construidos hace muchos años.

Ha llegado el momento temido. Quieren hacer una gran avenida, un parque, y no se cuantas cosas más.

Nati, esta muy deprimida, desde pequeña que vive en este bloque, para ella es una montaña tener que dejar su vivienda, es una mujer mayor y no asimila lo que será de ella… Tiene toda su vida metida entre las cuatro paredes, paredes que para ella son muy valiosas. (Recuerdos, sufrimientos, alegrías, hijos felices que ahora son mujeres, hombres que ya han volado para hacer sus vidas.

Yo la entiendo y procuro animarla. Pero sin querer me transmite su tristeza, su desaliento. De pronto del fondo de la memoria me viene una frase, que me impacto mucho (Hacer el bien, pero no podéis ir de salvadoras)

La abrazo, la beso, le dije que todo se arreglaría, que seguro que nos llevarían a un lugar mucho más confortable. Pero ella no deja de pensar que lo que hacen es una injusticia. Que tiene más valor hacer una avenida que las personas que están viviendo en un lugar para ellos muy querido.

Es muy difícil aceptar la evolución del mundo para una persona que tiene muchos años de vuelo, ella solo sabe le que rompen el alma al sacarla de su ambiente. Pero el progreso no tiene conciencia de eso y sigue adelante….

Espero seguir viéndola y animándola, es un ser que pasa por mi vida y se hace querer.

Subí a mi pequeño piso, me encontraba agotada, cansada y preferí dormir.

SOÑÉ.

Durante la llegada del ocaso, en un cielo de colores, rojo, amarillo y rosado, fue esfumándose la tarde, parecía como olas nubladas de pájaros, que se acorrucaban en sus cálidos rayos desvanecidos en el horizonte, como el mar al río, como sol de verano al final de la hermosa primavera.

Pase por un camino bordado de acacias y rosales, que mi recuerdo revive tiempos pasados. Tiempos floridos de mariposas y pájaros volando. Tiempos hermosos que pasaron rápidos como gaviotas danzado sobre las olas del mar.

Tiempos que volaron y que yo deje escapar.Tiempos perdidos, que no volverán. De eso he aprendido, vivir cada instante, como si fuera el último de la vida terrenal. ( Sonó el despertador)



Mercé Cardona

4-5-2009

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