
EL CISNE Y SU GRAN ELEGANCIA
No se como, ni el porque, de algún rincón escondido, me ha venido el recuerdo del cuento “El patito feo”…
El Cisne recién nacido es muy feo, tiene un color entre crema y marrón, es de cuello corto y esta cubierto de plumas muy densas. Después de un par de horas de haber salido del cascarón puede comer y nadar. Sus padres lo ayudan amorosamente durante dos meses. Por último el pequeñín se convierte en un adulto magnífico.
Tienen una gran capacidad para transformarse en buen nadador apenas nace, y luego en una preciosa criatura, solamente es posible debido a la perfección del Dios de la Naturaleza en el arte de la creación.
Se puede leer en un versículo coránico.” QUE HA HECHO BIEN CUANTO LO CREADO “.
Cuando mis padres dejaron de protegerme, emprendí el vuelo para descubrir el planeta tierra. Volé sobre hermosos paisajes llenos de vegetación, el sol reluciendo sobre las ramas de los árboles hacían que el verde fuera muy intenso, de pronto una nube que revoleteaba bajo el cielo azul, dejo caer un finísimo manto de novia celestial, dejando unas diminutas gotas sobre las hojas, una de ellas reluciente como un diamante resbaló posándose sobre una diminuta flor silvestre. Contemple fascinado lo que podía hacer la grandiosa Naturaleza.
Deseaba encontrar a mis hermanos cisnes, que seguro también volaban buscando un hogar seguro, levante el vuelo y ¿Ho maravilla! por debajo de mi, apareció el mar, de un azul rabioso, sus olas encabritadas se estrellaban contra las rocas y la espuma esparcía estrellas que desorientadas se fundían entre mar y cielo.
Observando tanta maravilla quede como hechizado embrujado, pero mi deber era encontrar a mis hermanos, me aleje, seguí volando, el manto de la noche bajaba lentamente sobre la tierra dejando una luz muertecilla, de pronto la luna asomo su nariz por entre unos frondosos árboles, eran altos como gigantes, daba la impresión que sus ramas querían llegar hasta el firmamento, el cual estaba repleto de estrellas relucientes como esmeraldas chispeantes. Me encontraba agotado, decidí quedarme a dormir allí.
Me despertaron unos cantos celestiales, salían de entre las ramas de los árboles, unos pájaros que al nacer el día le daban la bienvenida, el sol amorosamente acaricio mi bello plumaje, me desperece, salude al naciente día y seguí mi búsqueda.Por el camino me crce con un conejo, al cual le pregunte si sabia de algún hermoso lago, pues seguro que allí encontraría a mis hermanos, el conejo me indico que más abajo había un hermoso parque con un gran lago de cristalinas aguas.
Levante mi majestuoso vuelo, pase por encima de jardines, casas, campos. Al fondo divise un grandioso lago, allí me dirigí, ¡Ho maravilla! sus aguas transparentes como cristal fino nadaban unos hermosos cisnes, al verlos mi corazón se ensancho, se lleno de gozo, una intensa alegría envuelta en una dulce paz se apodero de todo mi ser, me llego hasta mi fantástico plumaje, aterrice sobre el agua, si eran ellos, me acogieron con cariño, de pronto de entre la manada vi un pequeño y feo patito, y grite horrorizado, ¿Qué hace esto tan feo aquí? mis hermanos me miraron con extrañeza, diciendo, pero que te pasa, es nuestro pequeño hermano, siempre ha estado con nosotros, y tú tienes que aceptarlo, solo es diferente.
El Dios del Universo también lo ha creado, como las ranas, los peces, las orugas, las palomas, todos somos hermanos y todos tenemos cabida en este hermoso planeta…
A si tenemos que hacer los humanos, aceptarnos los unos a los otros tal como hicieron los bellos cisnes, sin fronteras, sin guerras, sin violencia, al fin todos nacemos y morimos, estamos de paso, el tiempo corre, y llega el momento, que ricos, pobres, feos, negros, blancos y de todas las razas, pasan por lo mismo. Nacemos del mismo modo, y Volamos al Mas Allá. De aquí nada nos llevaremos, todos seremos iguales. A si que basta de guerras y muertes innecesarias…
Es la cosa más Justa que Dios ha hecho.
Mercé Cardona
17-6-2008
No se como, ni el porque, de algún rincón escondido, me ha venido el recuerdo del cuento “El patito feo”…
El Cisne recién nacido es muy feo, tiene un color entre crema y marrón, es de cuello corto y esta cubierto de plumas muy densas. Después de un par de horas de haber salido del cascarón puede comer y nadar. Sus padres lo ayudan amorosamente durante dos meses. Por último el pequeñín se convierte en un adulto magnífico.
Tienen una gran capacidad para transformarse en buen nadador apenas nace, y luego en una preciosa criatura, solamente es posible debido a la perfección del Dios de la Naturaleza en el arte de la creación.
Se puede leer en un versículo coránico.” QUE HA HECHO BIEN CUANTO LO CREADO “.
Cuando mis padres dejaron de protegerme, emprendí el vuelo para descubrir el planeta tierra. Volé sobre hermosos paisajes llenos de vegetación, el sol reluciendo sobre las ramas de los árboles hacían que el verde fuera muy intenso, de pronto una nube que revoleteaba bajo el cielo azul, dejo caer un finísimo manto de novia celestial, dejando unas diminutas gotas sobre las hojas, una de ellas reluciente como un diamante resbaló posándose sobre una diminuta flor silvestre. Contemple fascinado lo que podía hacer la grandiosa Naturaleza.
Deseaba encontrar a mis hermanos cisnes, que seguro también volaban buscando un hogar seguro, levante el vuelo y ¿Ho maravilla! por debajo de mi, apareció el mar, de un azul rabioso, sus olas encabritadas se estrellaban contra las rocas y la espuma esparcía estrellas que desorientadas se fundían entre mar y cielo.
Observando tanta maravilla quede como hechizado embrujado, pero mi deber era encontrar a mis hermanos, me aleje, seguí volando, el manto de la noche bajaba lentamente sobre la tierra dejando una luz muertecilla, de pronto la luna asomo su nariz por entre unos frondosos árboles, eran altos como gigantes, daba la impresión que sus ramas querían llegar hasta el firmamento, el cual estaba repleto de estrellas relucientes como esmeraldas chispeantes. Me encontraba agotado, decidí quedarme a dormir allí.
Me despertaron unos cantos celestiales, salían de entre las ramas de los árboles, unos pájaros que al nacer el día le daban la bienvenida, el sol amorosamente acaricio mi bello plumaje, me desperece, salude al naciente día y seguí mi búsqueda.Por el camino me crce con un conejo, al cual le pregunte si sabia de algún hermoso lago, pues seguro que allí encontraría a mis hermanos, el conejo me indico que más abajo había un hermoso parque con un gran lago de cristalinas aguas.
Levante mi majestuoso vuelo, pase por encima de jardines, casas, campos. Al fondo divise un grandioso lago, allí me dirigí, ¡Ho maravilla! sus aguas transparentes como cristal fino nadaban unos hermosos cisnes, al verlos mi corazón se ensancho, se lleno de gozo, una intensa alegría envuelta en una dulce paz se apodero de todo mi ser, me llego hasta mi fantástico plumaje, aterrice sobre el agua, si eran ellos, me acogieron con cariño, de pronto de entre la manada vi un pequeño y feo patito, y grite horrorizado, ¿Qué hace esto tan feo aquí? mis hermanos me miraron con extrañeza, diciendo, pero que te pasa, es nuestro pequeño hermano, siempre ha estado con nosotros, y tú tienes que aceptarlo, solo es diferente.
El Dios del Universo también lo ha creado, como las ranas, los peces, las orugas, las palomas, todos somos hermanos y todos tenemos cabida en este hermoso planeta…
A si tenemos que hacer los humanos, aceptarnos los unos a los otros tal como hicieron los bellos cisnes, sin fronteras, sin guerras, sin violencia, al fin todos nacemos y morimos, estamos de paso, el tiempo corre, y llega el momento, que ricos, pobres, feos, negros, blancos y de todas las razas, pasan por lo mismo. Nacemos del mismo modo, y Volamos al Mas Allá. De aquí nada nos llevaremos, todos seremos iguales. A si que basta de guerras y muertes innecesarias…
Es la cosa más Justa que Dios ha hecho.
Mercé Cardona
17-6-2008
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