martes, 20 de mayo de 2008

NO QUERIA SALIR A LA VIDA


NO QUERIA SALIR A LA VIDA

El nacimiento es dejar un lugar en donde estas feliz, arropado, te encuentras seguro, tu madre desde fuera te canta canciones, te pone música, acaricia su vientre y percibe tus movimientos, que muchas veces son violentos, si, son violentos porque intuyes que al dejar un lugar seguro y no saber lo que te espera pataleas iracundo como si quisieras que te comprendieran, que no te forzaran a salir a la superficie, te resistes, te indignas, te sublevas.

Pero la vida tiene su proceso, y llega el momento que debes de elegir, salir, o morir, y casi todos un poco forzados elegimos salir en un día y una hora determinada.

Yo decidí un poco a regañadientes salir por la noche. Si, aterricé en este Planeta en una noche repleta de relucientes estrellas, parecían diamantes parpadeando en la oscuridad, la luna bajo el cielo, asomaba su rostro lleno de sombras difuminadas, que tímidamente se reflejaban sobre las cristalinas aguas del río que serpenteando iba siguiendo su destino, unas hojas desprendidas de los árboles danzaban alegremente mientras acariciaban la orilla, dejando un dulce bienestar, como si quisieran demostrar su amor a todos los seres que poblaban este hermoso Planeta.

Si, así empezó mi peregrinaje. Y la verdad, no me gusto nada, decidí no querer vivir. Por lo que opte en negarme a comer. Mi madre hacia todo lo posible para alimentarme, yo me negaba, y la verdad esto me causaba una gran tristeza, era consciente del daño que estaba haciendo a mis seres queridos, pero una fuerza más poderosa que yo, me decía, no comas, no vale la pena vivir en este planeta lleno de inseguridad.

Pasaron los años, y sin yo querer seguí viviendo, mi vida era triste, no encontraba ningún aliciente.

Me llevaron a un colegio, y allí tampoco encontré nada que me motivara, me pasaba las horas del recreo sentada en un rincón, mi cara estaba repleta de pecas, los niños me decían la mona pecosa, y mi complejo de niña fea fue en aumento, me sentía la niña más desgraciada del mundo. Mi madre me decía, (cara pecosa, cara amada) más esto a mi no me consolaba.

Así me convertí en una adolescente, triste, desorientada, incapaz de encontrar aliciente alguno que me hiciera vivir. Conocí a una joven de mi misma edad, la cual nos queríamos mucho, yo la idolatraba, ella me indujo a tomar unas cosas que según decía te hacían ver el mundo mas maravilloso, y así empezó mi enamoramiento con las drogas, ya no podía prescindir de ellas…

Perdí mi virginidad a una edad muy temprana, conocí a varios hombres, y la verdad, tampoco encontraba ningún aliciente con esta vida. Deje a mi amiga, la aborrecí, no quería seguir su juego.

Me fui de casa, causándole un gran dolor a mi madre, ella pobre mujer no entendía nada de lo que me pasaba.

Me fui a vivir con un joven, buena persona, pero metido en la misma mierda que yo, allí empezó mi derrumbe total, solamente nos unía la podredumbre que tomábamos. Ahora cuando lo recuerdo me horrorizo de ello. Así pasaron unos años, hasta que un día nos dimos cuenta de que estábamos medio muertos, no salíamos, solo dormíamos amodorrados en la cama o por los suelos.

Empezó un peregrinaje de centro en centro de desintoxicación, fue duro, el se canso, lo dejo…Yo decidí quedarme, quería vivir. Allí rodeada de montañas, prados, ríos, toda naturaleza, animales ganados, cerdos, gallinas y conejos, descubrí la magia de la naturaleza. Me encantaba al levantarme, escuchar el trinar de los pájaros, el murmullo del río que alegre bajaba cruzando la pradera, oler el aroma a heno recién cortado y a trigo maduro, hacia pensar que la tierra era un gran cuerpo que se desperezaba entre olores y caricias.

Por las noches cuando empezaba a caer como un manto de lana negra sobre los hombros de un gigante, y las estrellas chispeantes como diamantes bajo el cielo, y la luna llena, alumbrando tímidamente todo el valle, haciendo sombras grotescas en los árboles, que pacientemente se erguían contra el cielo. Toda yo me llenaba de una dulce paz En aquellos instantes pensaba en mi madre, que quizás estaría impaciente pensando en su querida hija, y seguro que rezaba para que me saliera del pozo donde había caído.

Así fue como poco a poco, y gracias al amor de mi madre que jamás me dejo, empezó una nueva vida. Estoy segura que sin ella, jamás me hubiese salido del hoyo donde me hundí. Allí pase un año, un año al que siempre recordare, allí descubrí lo bello de vivir, lo hermoso que es nuestro Planeta, la maravilla de ver nacer un nuevo día lleno de sabiduría, pues creo firmemente que Ella es muy sabia, todo tiene un orden, la Tierra es una esfera que no descansa sobre nada, y nunca se olvida de que salga el sol, y la luna, las estrellas, nacer, morir, para volver…

Me agarre a la vida con brazo de tigre, la bebí a bocanadas.

Una nueva vida me espera. Radiante, hermosa, llena de luz.

Nadie conoce lo que es volver como quien dice a renacer, esto tan solo lo sabe el que ha vivido dentro de un oscuro pozo y sale porque quiere hacerlo, no es fácil, pero si posible como yo que quise, y quizás era mi momento…

Mas también aprendí, que hay un Mas Allá. Lleno de paz, una paz que nadie conoce, pero dicen que es Divina, que no se puede explicar.

Todos estamos hambrientos. Más nadie ha bajado de allí para contarlo. Estoy segura que existe algo sobrenatural. ¿Sino que sentido tendría la vida? aquí no hay justicia, en algún lugar, no se donde la encontraremos…

De eso han pasado muchos años, tengo dos hijas, y cuando las miro siento en mi interior que algo hermoso hice en este paso por la tierra, son un pedazo de mí, ellas son alegres, y tienen ganas de vivir. Y yo también.

Cuando vuele al Mas Allá, deseo de todo corazón ir con las manos llenas a rebosar.



Mercé Cardona 20-2008

1 comentario:

Unknown dijo...

Hola Mercé:

Sinceramente un relato muy desgarrador, fuerte y tenebroso...

... pero GRACIAS A DIOS, con un final FELIZ, verdad???

Algo que aprendí en la vida es que, "LO SEMEJANTE ATRAE A LO SEMEJANTE", por eso mismo, siempre deberíamos tratar de estar rodeados de personas, buenas, amables, honestas y por sobre todo sinceras... ya se que con eso solo no basta, también debemos colocar nuestro granito de arena, tal cual vos lo hiciste, en el preciso momento de producir el "CLIC" y no dejar de aferrarte a la "VIDA"...

Brindo por tu felicidad y la de tus dos hijas...

Mis felicitaciones por la entereza que haz puesto en la resurrección... No existe nada más grande que valorar la VIDA...

Sos una iluminada!!!

Te mando un abrazo enormeeeeeeee....